
Azotes consensuados en la noche de Madrid: entramos en los clubes BDSM de moda en la capital
BDSMAzotes consensuados en la noche de Madrid: entramos en los clubes BDSM de moda en la capitalLos locales y las fiestas fetichistas se han multiplicado. El público está descubriendo un mundo con fama de oscuro, pero...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. BDSMAzotes consensuados en la noche de Madrid: entramos en los clubes BDSM de moda en la capitalLos locales y las fiestas fetichistas se han multiplicado. El público está descubriendo un mundo con fama de oscuro, pero con unas normas férreas y una vigilancia que hace que, para algunos, sea más seguro que una discoteca “normal” iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Daniel SoufiMadrid - 19 jun 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceUn club alemán en 1978 y las alegrías de la ropa fetichista.
Agencia Getty“Dime una vocal”. La mujer suelta los testículos de su marido. Acaba de hacer una demostración para una novata que viene por primera vez al club NYX y quiere saber qué es el BDSM.
Los detalles
El hombre se recompone y con la cara enrojecida de placer, explica: “Yo soy sumiso; a ella, mi dómina, le gusta jugar con otra dómina y humillarme entre las dos. Sí, estas cosas pasan en los clubes BDSM de Madrid. Pero en realidad son lugares bastante tranquilos donde la gente viene a socializar, a conocer a otros que comparten mismos intereses y, de vez en cuando, a jugar y tener sexo.
La comunidad local está en alza. En los últimos años se ha pasado de un par de locales a una decena. Algunas, como Skin, son discotecas adaptadas a las prácticas BDSM.
Otras, como Inklub, recuerdan el estilo berlinés —diverso, kinky, inclusivo— y, por supuesto, hay clubes clásicos como NYX. Otras salas son Ars, La Cruz de San Andrés o MZM Rainbow. Además hay fiestas con periodicidad, como Delirium o Fetish Demons.
Qué dicen los expertos
Tanta confluencia tiene sus contras: ni siquiera la apertura al público externo, cada vez más habitual en este ambiente, garantiza que haya suficiente clientela. Quizás algunas no sobrevivan, pero, aunque sea por necesidad, el BDSM se ha abierto al exterior. Con sus propias condiciones: las normas internas son rigurosas y aquí no se tolera el baboseo machirulo tan habitual de los bares y discotecas vainilla, como se denomina en el argot al sexo y los locales convencionales.
Es un hecho: los clubes BDSM siguen siendo espacios mucho más seguros que la media de los garitos nocturnos de Madrid. BDSM responde a las siglas de Bondage, Dominación, Sumisión y Masoquismo. Incluye prácticas distintas con intensidades variables: juegos de dominación y sumisión, ataduras, azotes, roleplay, órdenes, castigos, humillaciones consensuadas.
Esperanza López, autora de BDeSéaMe (Tirant Editorial, 2023), asegura que todos lo hemos practicado alguna vez. “A todo el mundo le han atado las manos, los ojos, le han hecho cosquillas”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





