
Bajo los escombros: “Saqué una mano y me di cuenta de que estaba viva”
Terremoto en VenezuelaBajo los escombros: “Saqué una mano y me di cuenta de que estaba viva”Marisol Rojo ve cómo el edificio Obelisco, en Caracas, cae sobre dos de sus amigos, mientras ella es expulsada por el estallido...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Terremoto en VenezuelaBajo los escombros: “Saqué una mano y me di cuenta de que estaba viva”Marisol Rojo ve cómo el edificio Obelisco, en Caracas, cae sobre dos de sus amigos, mientras ella es expulsada por el estallido Marisol 'Atenea' Rojo, sobreviviente del derrumbe de un edificio en Chacao, Caracas, fotografiada el 26 de junio. Marcy Rangel Marcy Alejandra Rangel Caracas - 27 jun 2026 - 06:32CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceLa noche de los dos terremotos, Marisol Rojo llegó cubierta de polvo, cortadas y moretones a la oficina en Caracas de Los Palos Grandes de Noche, una organización cultural a la que pertenece. Acababa de vivir en carne propia el desplome del edificio Obelisco, una de las cuatro construcciones que se desmoronaron en el municipio Chacao durante la tarde del festivo 24 de junio.
Marisol tiene los ojos vidriosos y sus lágrimas parecen congeladas por el shock. Cada vez que intenta narrar la manera en la que sobrevivió, le vuelve la impotencia que sintió por no haber podido sacar a dos de sus amigos de ahí, sabiendo el punto exacto donde habían quedado tapados. El miércoles, día del terremoto, llegó a la Plaza Bolívar de Chaco, en Caracas, con sus dos amigos y otros compañeros.
Los detalles
Habían visitado Playa Bahía, en La Guaira. “Si nos hubiéramos quedado conversando cinco minutos más en la plaza, no les sucede esto”, dijo uno del grupo. “Pero si no nos hubiera pasado aquí, nos agarra en La Guaira”, replicó Marisol.
Ella recordaba cómo, en cuestión de segundos, caminó desde la puerta del apartamento de sus amigos en la planta baja hasta la marquesina de salida y, en cuestión de tres pasos, el edificio explotó. “Yo vi las placas que se rompían como un cerillo y explotaban. Vi el edificio cómo sonaba, cómo crujía, cómo el ascensor se empezó a encoger y la placa empezó a bajar”, dice.
Durante el primer terremoto, alcanzó a gritar que buscaran a los padres de uno de ellos, que estaban ahí. Inmediatamente, en el segundo temblor, cuando apenas abrían la puerta del apartamento, Marisol se dio la vuelta y les gritó que salieran, que el edificio se estaba cayendo. Dio dos pasos hacia la salida y la explosión la sacó del edificio.
Qué dicen los expertos
“Cuando me sacó, caí en un triángulo de vida, y mi morral de playa me protegió la espalda. Todo lo que caía era tierra, piedra, vidrio, mármol, que se volvió harina. Hasta que se cayó el edificio completo y se convirtió en polvo rojo”.
Antes de todo eso, Marisol describe que agarró el rosario que aún cuelga de su cuello y le pidió a Dios que, de morir, no le doliera y que, de vivir, no quedara encerrada. “Cerré los ojos y, cuando los abrí, había un halo de luz. Yo lo que hice fue sacar la mano e intentar tocarlo y ahí me di cuenta de que estaba viva”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.



