
Kari, la fotógrafa que emigró de Rusia por ser lesbiana: “Cuando empieza la guerra, sabes que mañana vendrán a por ti”
Lleva casi tres años fuera de Rusia, pero Kari ya se siente una vallisoletana más. Aunque su carrera profesional en el mundo de la fotografía comienza a despegar, todavía debe compaginar su pasión con trabajar en...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Lleva casi tres años fuera de Rusia, pero Kari ya se siente una vallisoletana más. Aunque su carrera profesional en el mundo de la fotografía comienza a despegar, todavía debe compaginar su pasión con trabajar en hostelería. Su camino hasta aquí no ha sido lineal: antes de mudarse a España, estudió programación con la idea de que ese sería su futuro.
Sin embargo, la fotografía llegó más tarde, como una necesidad de expresión, identidad y supervivencia. Kari emigró en septiembre de 2022. Aunque ha pasado la mayor parte del tiempo asentada en Valladolid, sus primeros meses fueron un tránsito que incluyó estancias cortas en Barcelona y Palencia.
Los detalles
Su objetivo final, confiesa, es mudarse a Bilbao, atraída por el norte del país. Pero llegar hasta aquí fue el resultado de una huida contrarreloj provocada por el estallido de la guerra en Ucrania y la certeza del peligro. Tomó la decisión de marcharse junto a su pareja de entonces para pedir asilo político en España.
“Llegamos justo cuando empezó la guerra”, relata sobre aquel febrero de 2022 que vivió en shock absoluto. “Nosotras siempre hemos sido de izquierdas y ya sospechábamos que algo así podía pasar, pero cuando ocurrió nos miramos y dijimos: ‘Nos tenemos que ir’”. Quedarse implicaba el dolor de ver a su país matando a civiles, pero también un riesgo directo: “Siendo una persona queer, sabes que si hoy empiezan con esto, mañana vendrán a por ti”.
El tiempo demostró que no se equivocaban: apenas un año después de su partida, el Tribunal Supremo de Rusia ilegalizó el movimiento LGTBIQ+ al clasificarlo como “organización extremista”, una decisión que desató redadas masivas y penas de cárcel. Los meses previos a la huida fueron una odisea de planificación en medio de un colapso burocrático; intentaron pedir un visado para Hungría como puente, pero les fue denegado. Finalmente, España abrió su centro de visados y se convirtió en su única opción viable por sus facilidades para obtener el asilo por orientación sexual.
Qué dicen los expertos
Llegar a Valladolid, sin embargo, fue fruto del azar. El colapso del sistema de citas de asilo en la policía española les impidió elegir destino. “Al principio nos gustaba Barcelona, pero es caro y en aquel momento era imposible encontrar cita allí”, comenta.
El sistema informático solo les ofreció dos alternativas: Vigo o Valladolid. Como en la ciudad gallega solo quedaba una cita disponible y ellas necesitaban dos para no separarse, se decantaron por la ciudad del Pisuerga. “Me alivió saber que no iba a necesitar tener marido”“Soy de un pueblo muy pequeño”, señala Kari al recordar sus orígenes.
Creció en una escuela de apenas 40 personas, donde siempre fue consciente de que su manera de sentir iba más allá de la normatividad del entorno. A los 12 años entendió que era lesbiana. “Cuando me di cuenta, sabía que no tenía a nadie a quien contárselo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





