
Cómo es la fábrica Ferrari por dentro
Probablemente Ferrari sea la marca de autos con mayor reconocimiento en el mundo, a partir de una sublime síntesis de pasión y belleza mecánica, basada no solo en el éxito deportivo, al ser la escudería más laureada de...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Probablemente Ferrari sea la marca de autos con mayor reconocimiento en el mundo, a partir de una sublime síntesis de pasión y belleza mecánica, basada no solo en el éxito deportivo, al ser la escudería más laureada de la historia de la Fórmula 1, sino también por la atracción que genera la silueta de cualquiera de los modelos, sin importar la fecha de nacimiento. La seducción se potencia por los innumerables libros, biografías y películas, algunas memorables y otras no tanto que han rodeado a la personalidad de su mítico fundador, Enzo Ferrari. Por eso la posibilidad de visitar la fábrica de Maranello, transitando por los pasillos de su corazón, resulta irresistible.
Poco importa que no se pueda tomar ninguna fotografía, que se imponga una etiqueta de seguridad en las lentes del celular y que incluso se impida hacer registros de audio del gentil anfitrión que acompaña en el recorrido, que en la oportunidad se completó con apenas cuatro personas. Y, claro mucho menos merma el entusiasmo por el calendario, a pesar de coincidir temporalmente con las fechas del mundial de fútbol que concita la atención genuina del 99 % de la población argentina. La fachada histórica da sobre la vía Abetone Inferior.
Los detalles
Allí está el icónico acceso múltiplemente fotografiado por los fanáticos de todo el mundo. Es también la frontera a la que, sobre el mediodía, egresan cientos de operarios con sus implacables mamelucos rojos que se lanzan hacia el estacionamiento externo para regresar a sus hogares. Enfrente el portón está el Ristorante Cavallino, donde Enzo Ferrari almorzaba diariamente y que, debidamente actualizado, cuenta con una estrella Michelin.
La visita a fábrica de autos siempre atrae, pero vale reconocer que caminar por el interior de las plantas de Maranello constituye una experiencia que resulta fascinante. ¿Dónde sino será posible estar más cerca de la mayor concentración de Ferrari nuevas en el mundo, reconociendo una fenomenal variedad de modelos, tonos, tapizados y equipamientos? Estar conociendo la intimidad de la producción y a centímetros de modelos como la Testarossa, Purosangue, Roma, Amalfi, la nueva Luce eléctrica, por las cuales compradores del mundo entero y también, por cierto, de Argentina han estado dispuestos a honrar un precio de lista de mínima en 250 mil euros, más los respectivos impuestos, para tener un vehículo exclusivo y personalizado, hace palpitar el corazón de cualquier aficionado a los automóviles.
Ferrari es una marca que genera un fenómeno peculiar a lo largo de todo el mundo. No en vano, hace pocos días uno tantos vehículos emblemáticos, el modelo Enzo, que fue parte de colecciones de reconocidos empresarios argentinos, resultó vendido a un entusiasta norteamericano y trasladado en un operativo logístico especial que cruzó Buenos Aires. Todo eso y mucho más es la marca del Cavallino Rampante, en cuya sede industrial trabajan unas 5000 personas, de las cuales 30 % son mujeres.
Qué dicen los expertos
En la recorrida sorprende la juventud de muchos de los empleados, aunque la edad promedio es de 38 años y donde se destaca la experiencia que prevalece en el equipo que realiza el montaje de los afamados motores de doce cilindros. Porque Ferrari tiene híbridos y electricos, pero el bramido de los 12 cilindros, aún domesticados por normas anticontaminantes y de nivel sonoro, continúan vigentes para dar un toque de exclusividad que todavía perdura en la clientela. Resulta llamativo ver en la línea de montaje final la variedad de colores, estilos de tapizados, en cada uno de los modelos en los que cada grupo de operarios ajusta cuidadosamente el paquete customizado destinado a cada cliente.
Casi al final en una rigurosa inspección, linterna en mano, un grupo de especialistas revisa cada detalle y con un marcador especial registra en la carrocería los eventuales y mínimos desvíos que son subsanados en una isla especial. Todos los autos son probados antes de ser entregados a los clientes. La sinfonía entre los robots y el ser humanoComo no podría ser de otra manera, la fábrica de Maranello exhibe un maridaje muy sensible entre la robotización y el factor humano, cuya técnica resulta insoslayable en casi todas las etapas.
Otra carácterística que llama la atención es que en casi todos los espacios interiores se observan sectores con plantas que brindan oxigenación y contribuyen al entorno cuidado. En el sector de mecanizado de motores, una pareja de robots, apodados internamente como Romeo y Julieta, trabajan acompasados bajo el atento control de los operarios especializados, evitando tareas de peso y riesgo. Los brazos de los robots están en diversas áreas y ya sobre el final de la línea de montaje se advierte otro que como un pulpo con múltiples brazos, coloca con precisión la luneta trasera de la Testarossa.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




