
Contradicciones en el Gobierno por el manejo de la comunicación oficial durante el tramo final del Mundial
La serie de tropiezos en la estrategia política y comunicacional del Gobierno en torno al tramo final del Mundial generaron una fuerte tensión en la Casa Rosada, donde en un inicio intentaron que reinaran el silencio y...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La serie de tropiezos en la estrategia política y comunicacional del Gobierno en torno al tramo final del Mundial generaron una fuerte tensión en la Casa Rosada, donde en un inicio intentaron que reinaran el silencio y la mesura en el discurso oficial y se vieron obligados a dar explicaciones por declaraciones, en off y on, incluso del Presidente, consideradas innecesarias o excesivas. El oficialismo viene de relanzar su estrategia comunicacional post Adorni y esperaba que el final de la Copa del Mundo, fuera cual fuera el resultado, provocara un vendaval de buen humor social. En cambio, junto con la derrota final, se enfrentaron a varios inconvenientes, que empezaron con la polémica por la bandera de Malvinas, siguieron con las expectativas no cumplidas en torno al feriado que no fue, y terminaron con los guiños no devueltos del Presidente a la Selección.
“No hay que hablar de nada”, decía un alto miembro del Gobierno afín a Santiago Caputo el sábado, cuando faltaban menos de 48 horas para el partido, con cierta exasperación. Estaban convencidos de que cualquier cosa que dijeran se podría malinterpretar o generar una polémica. “A la primera que digamos algo nos putean”, agregaban, en referencia a la Selección.
Los detalles
Mientras, en ese mismo sector los tuiteros estrella no cesaban de hacer comentarios al respecto. Después de la derrota de la final, de la marcha atrás con el feriado que habían adelantado en off y que luego confirmó el Presidente por X, solo quedaba espacio para la decepción: “Intentamos todo lo que pudimos que todos se callen. No hubo caso”, dijeron con hastío en Balcarce 50.
Entre las expectativas no cumplidas sobre el asueto para salir a las calles y los guiños no devueltos a la Selección, hubo cuestionamientos internos, en voz muy baja, hacia el propio Milei, que en sus varias salidas en radio después de los partidos y en su cuenta de X brindó posiciones sobre la bandera de Malvinas que habían desplegado los jugadores y les ofreció la Casa Rosada a los jugadores. Con el feriado que no fue, el Presidente generó altas expectativas y confusión en la población, y el lunes muchos se preguntaban si efectivamente tendrían posibilidad de festejar. Fue un paso en falso que se podría haber evitado si tan sólo se seguía la regla inicial de mantener la cautela por sobre todo.
Una recomendación que, huelga decirlo, Milei no abrazó, desde que salió En un mea culpa, en el Gobierno deslizaron, para auto justificarse, que los tropiezos se debieron a la -prácticamente nula- comunicación con la AFA (aunque destacaron que hubo cierto contacto para la organización de la recepción en el Aeropuerto de Ezeiza). Pero, sobre todo, a que actuaban a ciegas, porque la propia Selección no les contestaba, a pesar de los numerosísimos guiños públicos que les hizo el jefe de Estado incluso desde semanas antes de que arrancara el Mundial. En privado lamentaban la falta de respuesta.
Qué dicen los expertos
Pero sufrieron especialmente el rechazo de la Selección al ofrecimiento de Javier Milei de la Casa Rosada para que pudieran “festejar” algo que no habían conseguido aún. (en todo momento, el Gobierno pareció dar por sentado que la selección querría celebrar con la gente sin importar el resultado, cuando terminó ocurriendo lo contrario). Sólo cuando Messi y De Paul decidieron no venir a la Argentina y quedó confirmado públicamente que no había ánimos de festejar nada, en la Casa Rosada se replegaron.
Al punto de que tuvieron que correr cualquier rastro de funcionario, inclusive los de segunda línea, del operativo de recepción de los jugadores y el cuerpo técnico en el Aeropuerto de Ezeiza. No ayudaron las declaraciones de funcionarios como el nuevo vocero, Adrián Ravier, que usó la palabra “bananero” asociada a “Argentina”, y tuvo que salir a aclarar, incluso en la conferencia de prensa de hoy, que no cree que la Argentina sea un país bananero. Sus declaraciones, aseguró, fueron sacadas de contexto.
Pero en el propio Gobierno deslizan que no debió utilizarlas en primer lugar, y admitieron que generó malestar interno. “Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas. Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




