
Cosechas de altura, aduanas y control de aromas: así viaja el té hasta la taza
Elegir una buena cosecha es solo el primer paso. Para que esa selección llegue intacta a destino, Inés asegura que “tanto la logística como el transporte cumplen un rol fundamental”, y en esa frase resume gran parte de...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Elegir una buena cosecha es solo el primer paso. Para que esa selección llegue intacta a destino, Inés asegura que “tanto la logística como el transporte cumplen un rol fundamental”, y en esa frase resume gran parte de su trabajo cotidiano. ¿Cómo es la búsqueda de las cosechas alrededor del mundo?
Selecciono las mejores plantaciones del mundo. Particularmente, me especializo en cosechas de altura, como las que se encuentran en Darjeeling (entre Nepal, Sikkim y Bhutan), Sri Lanka, Japón, entre otros. Busco lugares de gran amplitud térmica, lo que hace que la planta concentre más clorofila, para lograr así mejor calidad en el aroma y el sabor.
Los detalles
También selecciono clementinas de Calabria, especias de Birmania, frutos rojos de la Patagonia, limones de Tucumán o vainilla de Madagascar. Y cada ingrediente exige encontrarlo en su mejor momento. ¿Qué rol cumple la logística en preservar la calidad de esas cosechas hasta que llegan al consumidor?
Tanto la logística como el transporte cumplen un rol fundamental. Para mis blends utilizo una calidad llamada Tippy Golden Flowery Orange Pekoe, la mejor del mundo, con hebras muy nobles que exigen un cuidado especial en cada etapa posterior a la cosecha. Para esto, solo se seleccionan dos hojas de cada arbusto.
Hay que tener en cuenta que cada medio kilo de té lleva aproximadamente 2. Si esa cosecha se envasa en bloques grandes, las hebras de arriba aplastan a las de abajo y se resiente la calidad. Por eso se prioriza el peso de cada envase, para que las hebras lleguen aireadas.
Qué dicen los expertos
También es importante evitar la contaminación cruzada de aromas, por ejemplo, entre un té ahumado y otro especiado o afrutado. Más allá del envasado, ¿cómo funciona el transporte y la consolidación de esas cargas? Entre la cosecha y el envasado final tiene que intervenir la menor cantidad de manos posible.
También es clave dónde se consolida la carga: los puertos de Rotterdam y Hamburgo funcionan como primera parada para las cosechas que llegan de Oriente, antes de seguir viaje hacia destino final. ¿Cómo fue el proceso de armar, desde cero, los circuitos logísticos y aduaneros para este producto? La creación de procesos fue vital.
Al empezar, hubo que aprender de cero los códigos de alimentación, Senasa, ANMAT, los RNE y RNPA. Una vez nos pasó que las cajas llegaron rotuladas como té de Ceilán pero la documentación decía Sri Lanka, y hubo que ir a la aduana con libros para explicar que eran el mismo origen. Otro caso particular desde el punto de vista aduanero fue cuando recibimos un tronco de madera desde la región de Cachemira para desarrollar un aroma, con toda la logística que implica trasladar ese volumen.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




