
Del salto de Kaviedes a la generación de Caicedo: la evolución de Ecuador en los Mundiales
La historia mundialista de Ecuador cabe en apenas unas cuantas imágenes que han quedado grabadas en la memoria colectiva del país. El cabezazo de Agustín Delgado en Alemania, los goles de Enner Valencia en Brasil y...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La historia mundialista de Ecuador cabe en apenas unas cuantas imágenes que han quedado grabadas en la memoria colectiva del país. El cabezazo de Agustín Delgado en Alemania, los goles de Enner Valencia en Brasil y Qatar, el abrazo de un país entero cuando llegó la primera clasificación en 2001. Pero si hubiera que elegir una escena para resumir el inicio de todo, probablemente sería aquella tarde de junio de 2002 en Yokohama, cuando Iván Kaviedes marcó contra Croacia y salió corriendo con los brazos abiertos antes de ejecutar un pequeño salto que terminaría convirtiéndose en uno de los gestos más simbólicos del fútbol ecuatoriano.
Aquel gol no clasificó a Ecuador a la siguiente ronda ni cambió el destino de ese Mundial. Sin embargo, representó algo más profundo: fue el primer tanto de la selección ecuatoriana en una Copa del Mundo. Era la confirmación de que el país, históricamente relegado en el mapa futbolístico sudamericano, finalmente había llegado a la gran escena.
Los detalles
La clasificación a Corea-Japón 2002 había sido una hazaña en sí misma. Hasta entonces, Ecuador era una selección acostumbrada a mirar los Mundiales por televisión. Durante décadas había sido considerada un rival incómodo en la altura de Quito, pero incapaz de sostener campañas competitivas en las eliminatorias sudamericanas.
Todo cambió con una generación liderada por Iván Hurtado, Álex Aguinaga, Ulises de la Cruz, Édison Méndez, Agustín Delgado e Iván Kaviedes. El equipo dirigido por Hernán Darío Gómez logró lo que parecía imposible: asegurar uno de los cupos para el Mundial y convertir una aspiración histórica en realidad. Cuando el árbitro pitó el final del partido ante Uruguay en noviembre de 2001, miles de personas salieron a las calles de Quito, Guayaquil, Cuenca y decenas de ciudades más.
Ecuador había roto una barrera psicológica que parecía infranqueable. En Asia llegó el aprendizaje. Las derrotas ante Italia y México mostraron la distancia que todavía separaba a la Tri de las potencias mundiales.
Qué dicen los expertos
Pero el triunfo sobre Croacia dejó una certeza: Ecuador ya pertenecía a ese escenario. Cuatro años después llegó la mejor versión de aquella generación. Alemania 2006 sigue siendo, hasta hoy, el punto más alto del fútbol ecuatoriano en una Copa del Mundo.
Bajo la dirección técnica de Luis Fernando Suárez, la selección desplegó un fútbol sólido, ordenado y efectivo. Venció a Polonia, goleó a Costa Rica y avanzó por primera vez a los octavos de final. Agustín Delgado se convirtió en el rostro de aquella campaña.
El delantero anotó tres goles y terminó consolidándose como uno de los grandes referentes históricos de la selección. Junto a él brillaron futbolistas como Édison Méndez, Antonio Valencia, Cristian Benítez y Giovanny Espinoza. La eliminación ante Inglaterra, provocada por un tiro libre de David Beckham, dejó una sensación extraña.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





