
Desahucio en la milla de oro del noroeste de Madrid
DesahuciosDesahucio en la milla de oro del noroeste de MadridLa familia San Román desalojará el martes la casa que ha defendido durante más de 20 años, situada en el barrio madrileño de Valdemarín, uno de los enclaves...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. DesahuciosDesahucio en la milla de oro del noroeste de MadridLa familia San Román desalojará el martes la casa que ha defendido durante más de 20 años, situada en el barrio madrileño de Valdemarín, uno de los enclaves inmobiliarios más caros de España Helène Gomendio, y su hijo Jaime San Román en la finca, junto a la Nacional VI, en Aravaca, Madrid. Santi BurgosJacobo GarcíaMadrid - 24 may 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceHelène y su hijo Jaime caminan desconcertados entre cajas, libros, platos, muebles desmontados y fotografías familiares. En la casa donde durante casi tres décadas hubo comidas bajo los pinos, celebraciones de Navidad, niños corriendo, pájaros y un estanque con peces, está todo listo para que entren las máquinas.
Antes de un año aquí mismo habrá 18 chalets con piscina en la milla de oro del noroeste madrileño. La primera vez que la familia San Román apareció en EL PAÍS fue en el año 2002, en un texto de Rafael Fraguas titulado “Robinson Crusoe vive en la Cuesta de las Perdices” y con este subtítulo: “Una familia con cinco hijos se opone a que su finca, con 196 árboles, sea integrada en una urbanización”. El texto hablaba de una familia del barrio de Valdemarín, en el distrito Moncloa-Aravaca, que se resistía a la urbanización y que se había declarado en rebeldía ante la Junta de Compensación para defender una finca en la que había 196 árboles de 25 especies distintas; entre ellos, cipreses, moreras, olmos, magnolios, nogales, cedros o chopos.
Los detalles
Miguel San Román, Helène Gomendio y sus cinco hijos (Jaime, Luis, Juan, David y Pedro) llegaron a esta casa hace 30 años. Era el año 1997 y la finca incluía un terreno de 6. 500 metros cuadrados y una construcción de los años 60, de una planta y techo de teja, como tantas otras en Pozuelo y Aravaca cuando eran lugares de segunda residencia para madrileños.
Casi 30 años después, Valdemarín ha quedado absorbido entre la 6, el hipódromo, un colegio religioso o el edificio del CNI, en una de las zonas más caras de España. La disputa legal comenzó a principios de siglo con la aprobación de un plan urbanístico del Ayuntamiento de Madrid por el que se permitía urbanizar la zona. La familia de Miguel San Román se opuso y rechazó el dinero que le ofrecía la Junta de Compensación.
“Simplemente no quería dinero, solo que dejaran mi casa donde está. Que me dejaran en paz”, insiste Miguel con una simpleza demoledora. Los juicios y recursos han durado 20 años hasta que, el pasado mes de abril, el juzgado notificó la orden de expropiación y programó para el martes 26 de mayo el desahucio.
Helène Gomendio, y su hijo Jaime San Román en los alrededores de la finca.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




