
Édouard Philippe se lanza a la campaña por el Elíseo prometiendo esfuerzos "justos"
París, 5 jul (EFE).- El ex primer ministro francés Edouard Philippe lanzó este domingo la campaña de su candidatura para las presidenciales francesas de la primavera de 2027 señalando que el país tiene que reformarse...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. - El ex primer ministro francés Edouard Philippe lanzó este domingo la campaña de su candidatura para las presidenciales francesas de la primavera de 2027 señalando que el país tiene que reformarse para, entre otras cosas, afrontar su deuda "abisal", y que necesitará esfuerzos acometidos de manera justa. "Pediré esfuerzos, pero esfuerzos justos, compartidos y escalonados en el tiempo", afirmó Philippe en un discurso ante unos 5. 000 espectadores en el estadio Adidas Arena de París en el que habló de su historia personal y de los principales puntos de su programa electoral.
Advirtió de que en Francia "la deuda es abisal", en referencia a los números rojos de las cuentas públicas, que al final del primer trimestre de este año superaban ya el umbral de los 3,5 billones de euros, equivalente al 117,5 % del producto interior bruto (PIB). El político conservador, que fue primer ministro entre mayo de 2017 y julio de 2020 al comienzo del primer mandato del presidente, Emmanuel Macron, y que lleva 16 años como alcalde de la ciudad de Le Havre, se quejó de las resistencias en Francia para hacer reformas que aborden ese problema y orienten el gasto público hacia las que considera que son las necesidades de las nuevas generaciones. "La verdad es que no tomamos decisiones difíciles y no asumimos que nuestros hijos tendrán que pagar la cuenta", comentó antes de desgranar algunas de sus recetas: reducir los gastos sociales para no aumentar los impuestos de los que trabajan, decir a los pensionistas que tendrán que financiar más el modelo social y a las administraciones que "tendrán que apretarse el cinturón".
Los detalles
Fijó como una de las prioridades desatascar la reforma de las pensiones, congelada desde enero en el proceso para retrasar la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años; explicó que habrá que trabajar más tiempo a lo largo de la vida e insistió en que "podemos inspirarnos en lo que han hecho en otros países. Contó que él es "un hijo de la clase media" que pudo beneficiarse "del éxito de la escuela pública, a la que le debo todo", pero que está en crisis y cuya refundación es para él "la primera de las batallas" que tiene intención de librar si llega al Elíseo el año próximo, y lo hará, entre otras cosas, dando libertad a los centros escolares para que se organicen con autonomía. Sobre la política migratoria, Philippe afirmó que "hay que poner orden en nuestras fronteras" para poder decir quién tiene derecho a entrar y a quedarse en Francia y quién no, lo que pasa, por ejemplo, por definir cada año en el Parlamento qué nacionalidades pueden acogerse al derecho al asilo y cuáles no.
Frente a los discursos de la extrema derecha y de una parte importante de la derecha que exigen limitar la inmigración, aclaró que "en los próximos años necesitaremos acoger a estudiantes, a médicos, a sanitarios" y a otros profesionales, pero puntualizó que eso se hará a condición de que respeten los valores franceses. Dijo que se inspirará en lo que se ha hecho en otros países para controlar los flujos migratorios y citó a Dinamarca, Suecia y Alemania. Subrayó que quiere que "los extranjeros delincuentes sean expulsados y no tengan derecho a ayudas sociales".
Hizo una defensa firme del laicismo a la francesa al señalar que "ninguna creencia religiosa está por encima de la ley de la República", que "no bajará ni los ojos ni la guardia ante el fundamentalismo, el entrismo, el separatismo, el oscurantismo". También mostró su vena europeísta al contar que cree en "la Europa política que construimos con nuestros socios", en "una Europa fuerte que rechaza el declive y un vasallaje silencioso. Una Europa que tenemos que profundizar para seguir siendo libres en el terreno de la inteligencia artificial y la tecnología, en la defensa, en la energía, en los mercados financieros".
Philippe también cargó contra sus grandes rivales. Por un lado, contra la extrema derecha de la Agrupación Nacional (RN), de la que dijo que usa siempre el argumento de que la culpa de todo es de los inmigrantes y la Unión Europea. Y por otro, contra la izquierda radical de La Francia Insumisa, a la que reprochó querer conquistar el poder mediante la división de la sociedad en comunidades étnicas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





