
El capitalismo antiestadounidense de Trump
Donald TrumpOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosEl capitalismo antiestadounidense de TrumpCon el republicano al mando, Estados Unidos está...
Fed'in 2026'da faiz artırımı olmayacak mı?
Última hora de los mercados: Donald TrumpOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosEl capitalismo antiestadounidense de TrumpCon el republicano al mando, Estados Unidos está condenado a sumarse a los demás países que padecen el capitalismo de amigosJoseph E. Stiglitz05 jul 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlacemaravillas delgadoEl presidente Donald Trump afirma que elegir a demócratas “socialistas” pondría a Estados Unidos en una senda hacia convertirse en Venezuela o Cuba. Pero las acciones de Trump (como es habitual) contradicen sus palabras y los presuntos principios de su Partido Republicano.
En vez de seguir defendiendo el capitalismo y la libre empresa, el Partido Republicano de Trump ya no apoya ninguna de las dos cosas. El rasgo distintivo del capitalismo al estilo estadounidense es la estricta propiedad privada de las empresas. En el capitalismo chino y en el ruso, empresas que parecen normales son en realidad propiedad del gobierno, a través de esquemas corruptos que en última instancia sirven a los intereses de dirigentes políticos y sus aliados: un sistema muy distinto del que se estudia en un curso introductorio de economía.
Detalles económicos
Pero ahora, Estados Unidos va por la misma senda que Rusia y China. Llevo mucho tiempo sosteniendo que hay más margen para la intervención estatal en la economía estadounidense a través de la política industrial, y que en muchos ámbitos se necesitan regulaciones para alinear los intereses privados con el bien público. Pero siempre he dicho que esas intervenciones deben ser institucionalizadas, según procesos impersonales y transparentes que eviten hasta la menor apariencia de favoritismo político.
El Partido Republicano, en cambio, está dando apoyo tácito al capitalismo matonil de Trump, un modelo que no se parece en nada a la economía de mercado basada en reglas que antes defendían los conservadores. Por eso no es sorprendente (aunque sí muy preocupante) que al parecer la administración Trump esté manteniendo conversaciones con Anthropic, OpenAI y otras empresas de inteligencia artificial, que podrían llevarlas a la cesión “voluntaria” de una “participación estatal”, así como Putin recibió el apoyo “voluntario” de los oligarcas rusos. De Rusia y China a Arabia Saudita (donde a fines de 2017 y principios de 2018, se retuvo por tres meses a miembros de élites adineradas en el Ritz‑Carlton de Riad hasta que cedieron una participación suficiente en sus empresas), los empresarios han aprendido a no desafiar al gobierno.
Pueden dar fe de ello el fundador de Alibaba (Jack Ma) y exoligarcas rusos como Mijaíl Jodorkovski y Boris Berezovski. Quizá Trump no llegue a los mismos extremos que Putin o Xi, pero su idea básica es la misma.
Los mercados financieros siguen de cerca el desarrollo mientras los inversores evalúan su probable impacto.




