
El cíclope de ‘La Odisea’ de Christopher Nolan se inspira en este cuadro de Goya que se puede ver en el Museo del Prado: “Da más miedo que cualquier monstruo”
La nueva adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, La Odisea, sorprende no solo por su fidelidad al texto homérico, sino por una puesta en escena que bebe de una de las imágenes más perturbadoras del arte...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: La nueva adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, La Odisea, sorprende no solo por su fidelidad al texto homérico, sino por una puesta en escena que bebe de una de las imágenes más perturbadoras del arte español. La criatura Polifemo, el cíclope que devora a los compañeros de Odiseo, está inspirada en el célebre cuadro “Saturno devorando a su hijo” de Francisco Goya, actualmente expuesto en el Museo del Prado. Para Nolan, este referente pictórico aporta un terror más profundo que cualquier monstruo tradicional del cine.
La secuencia en la que Odiseo, interpretado por Matt Damon, y su tripulación quedan atrapados en la cueva de Polifemo refleja una brutalidad que va más allá del mito original. El diseño del cíclope —una figura humana descomunal, de rasgos torcidos y un solo ojo rotado— se inspira directamente en el óleo de Goya, una de las pinturas negras más inquietantes de la historia del arte. Nolan explicó: “Una de las primeras cosas que le mostré fue un cuadro de Goya, una de las pinturas negras de Saturno devorando a sus hijos, y es una imagen horrible”.
Los detalles
Lo que realmente distingue a la versión de Nolan es la forma en que la monstruosidad se vuelve cotidiana. Polifemo, interpretado por Bill Irwin, arranca de manera casual a los marineros y los devora con la misma frialdad con la que Saturno, en la obra de Goya, mutila a su hijo. Nolan profundiza sobre este efecto: “Pero una de las cosas realmente horribles de eso, de lo que hablamos mucho, es la vacuidad de la expresión, que esto no es un monstruo, nadie piensa que es un monstruo”.
En la pintura de Goya, Saturno aparece con ojos desorbitados y expresión perdida, ajeno al horror de su propio acto. Nolan traslada ese detalle al cíclope de La Odisea, dotando a Polifemo de una mirada desprovista de emociones, que multiplica la sensación de amenaza. “Y eso es lo que lo hace más aterrador: que desde el punto de vista del monstruo, no son un monstruo”, remarca el director.
Un monstruo que no se percibe como talLa clave para Nolan es la percepción. En su visión, el verdadero terror no reside en la apariencia externa de la criatura, sino en el hecho de que para Polifemo los humanos son irrelevantes. “Para ellos somos irrelevantes y eso es lo que realmente da miedo”, señala el cineasta.
Qué dicen los expertos
En la secuencia más impactante, el cíclope mastica el torso de un marinero como si fuera un simple bocado, evocando la violencia sin remordimientos de Saturno en el cuadro de Goya. Este enfoque conecta la brutalidad del mito clásico con el desasosiego contemporáneo. Nolan refuerza la idea de que el monstruo más inquietante es aquel que no se reconoce como tal, que actúa sin conciencia ni culpa, un concepto que encuentra eco en los temores modernos sobre la indiferencia y la deshumanización.
Nolan reconoce también la influencia de otros cineastas en este tratamiento de la monstruosidad, especialmente la obra de Guillermo del Toro. “Hemos sacado mucho de las películas de mi amigo Guillermo Del Toro”, afirma. “Una de las cosas que me ha enseñado en su cine es que el monstruo nunca es solo un monstruo”.
Esta perspectiva enriquece la figura de Polifemo, que deja de ser un simple antagonista para convertirse en un símbolo más complejo y aterrador. La elección de situar al cuadro de Goya como eje de la construcción visual y conceptual de Polifemo aporta a La Odisea una densidad cultural única. El diálogo entre la pintura negra del Prado y el cine contemporáneo abre nuevas lecturas sobre el mito y sobre la naturaleza del miedo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




