
El comercio exterior detrás del aire que climatiza hospitales y hogares
Predecir costos y tiempos de entrega se volvió una tarea central en la importación de tecnología para climatización. “Al haber menos contenedores de retorno desde Asia, se generan cuellos de botella, y a eso se suma que...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Predecir costos y tiempos de entrega se volvió una tarea central en la importación de tecnología para climatización. “Al haber menos contenedores de retorno desde Asia, se generan cuellos de botella, y a eso se suma que muchas navieras redujeron su velocidad de crucero para cumplir normas de emisiones”, señala Manuel, quien repasa cómo la logística marítima moldea cada operación del sector. ¿De dónde viene tu interés por el comercio internacional?
Al principio la idea era casi romántica: pensar el comercio exterior como el gran negocio del mundo, comprar especias en Marruecos o vender productos locales en Estados Unidos. Con el tiempo entendí que la importación, sobre todo, sirve para cubrir necesidades del mercado local que no están resueltas por la producción nacional. Después llegó la experiencia exportadora, y ahí terminó de consolidarse la vocación por este sector.
Los detalles
Hoy trabajás en climatización. ¿Qué peso tiene el comercio exterior en esa industria? La mayor parte de la tecnología de climatización es importada, tanto de Europa como de Asia.
En el país se ensamblan componentes, pero el desarrollo viene de afuera. Nuestra tarea es traer esa mercadería de la forma más eficiente posible para que el costo de importación impacte lo menos posible en el precio final. Hoy, además de las herramientas tradicionales, usamos modelos de inteligencia artificial para predecir cuánto va a salir un contenedor o un viaje, cruzando variables como el tipo de equipo, la línea marítima y la época del año.
¿Cuáles son los desafíos logísticos más frecuentes en esas operaciones? Uno de los más críticos aparece cuando la mercadería que viene de Asia hace escala en Brasil. Ahí bajan todos los puertos: Río de Janeiro, Santos, Río Grande, y alcanza con que un contenedor quede mal ubicado para que la demora se dispare.
Qué dicen los expertos
Un tránsito que debería tardar entre 35 y 45 días puede terminar demorando 70. En esos casos hay que negociar con la naviera, evaluar rutas alternativas y resolver, muchas veces, cuestiones legales para transferir la carga a otra línea. ¿El sector también exporta este tipo de tecnología?
En volumen es muy poco, apenas unas diez o doce operaciones al año. Se trata de pedidos puntuales de clientes en Paraguay, Bolivia o Perú que ya conocen un artículo específico y solicitan cotización. La operativa es simple: se carga la mercadería, se lleva a aduana, se consolida y se despacha, generalmente por vía marítima porque son equipos grandes.
No requiere mayor gestión adicional. Más allá de esos casos, ¿qué otros desafíos logísticos enfrenta el sector en el día a día? Uno central es la disponibilidad de espacio en los barcos.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





