
El costo de los conflictos en Bolivia: un país más pobre, más dividido y con un nuevo mapa de poder
Bolivia transita una vez más al borde del abismo. Desde hace más de un mes, el país está inmerso en una espiral de conflictos sociales con sectores que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz, a quien acusan de...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Bolivia transita una vez más al borde del abismo. Desde hace más de un mes, el país está inmerso en una espiral de conflictos sociales con sectores que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz, a quien acusan de incumplir promesas de campaña y de gobernar en desmedro de sus intereses. Varias organizaciones —entre ellas de campesinos, obreros sindicalizados y cocaleros— han instalado bloqueos en las principales carreteras del país, una práctica habitual de presión social en Bolivia, pero que pocas veces es tan prolongada y masiva como ahora.
Al cierre de esta nota se registran al menos 80 piquetes en seis de los nueve departamentos del país. La situación amenaza con profundizar la crisis económica del país. Las últimas estimaciones de la Cámara Nacional de Industria señalan una pérdida económica de al menos 2.
Los detalles
000 millones de dólares y la caída de las exportaciones se calcula en 500 millones de dólares. El corte de carreteras también ha comprometido el abastecimiento de alimentos y de combustible en la sede de Gobierno, cuyas vías de acceso están cerradas, y ha provocado el encarecimiento de los precios de productos básicos, interrupciones en el servicio de transporte público y ha forzado a las instituciones a dictar medidas para sobrellevar la crisis, como la implementación de clases escolares virtuales. En las más de cinco semanas de bloqueos, el presidente se ha munido del marco legal que le permita ordenar a las Fuerzas Armadas intervenir para despejar los caminos y restablecer el orden.
Pero a pesar de sus advertencias, aún no lo ha hecho. Su estrategia ha sido pedir diálogo con quienes considera que tienen demandas “legítimas” pero sin llegar a concretarlo. Los demás, según él y sus voceros, responden a “intereses narcoterristas”.
Aunque en los últimos días se han avizorado negociaciones que pueden poner fin al conflicto, las secuelas de los bloqueos serán de largo plazo. Analistas advierten que cuando la conflictividad disminuya y las carreteras vuelvan a abrirse, Bolivia enfrentará una pregunta fundamental: cómo reconstruir un país que ha quedado más empobrecido y dividido que antes. La región más afectada ha sido La Paz, capital administrativa del país, que fue el epicentro de las protestas sociales y donde la vida entró en un paréntesis parecido al de la pandemia: calles vacías, negocios a media fuerza, poco transporte público y una desesperación permanente por no encontrar comida o encontrarla a precios desorbitantes.
Qué dicen los expertos
“En La Paz ha surgido la idea de que somos los rehénes del país, que no merecemos el trato que recibimos, tanto del gobierno como de los manifestantes”, explica desde esa ciudad del altiplano la politóloga Ana Lucía Velasco, que afirma que muchos negocios han cerrado temporalmente por falta de insumos y clientes. El daño económico para los emprendedores y el sector informal —que en Bolivia supera el 80%— es difícil de calcular. “Es un impacto enorme y nos apena mucho porque este trabajo que venimos haciendo en los últimos seis meses está siendo golpeado”, manifestó hace algunas semanas el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza.
Bolivia atraviesa en los últimos años una crisis económica a raíz del desplome de la renta del gas que en poco más de una década pasó de 5. 489 millones de dólares anuales a menos de 1. Aunque persisten problemas como la escasez de divisas, la inflación y el déficit fiscal, desde la llegada de Paz al poder, en noviembre pasado, se registraron algunas señales de mejora en los mercados financieros, reflejadas en ciertos indicadores como la reducción del riesgo país.
El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, lamenta que “cuando el país se mostraba bastante atractivo para la inversión nacional y extranjera (…) estos desmanes están consiguiendo que nuevamente el riesgo país vaya en aumento”. Según Rodríguez, los acontecimientos actuales provocarán una contracción de la economía mayor a la que han previsto organizaciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI) que estiman una contracción del 3% para este año. “Habrá que sumar por lo menos dos puntos de caída a raíz de los bloqueos”, estimó.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





