
El futuro de la Inteligencia Artificial exige empresas, liderazgos y una gobernanza más humanos
La era de la Inteligencia Artificial está desatando la carrera por la automatización, pero velocidad no es lo mismo que progreso. Hoy, el verdadero punto de partida para cualquier avance tecnológico no es el software,...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. La era de la Inteligencia Artificial está desatando la carrera por la automatización, pero velocidad no es lo mismo que progreso. Hoy, el verdadero punto de partida para cualquier avance tecnológico no es el software, sino la confianza. Transitamos un punto de inflexión que nos exige una gran responsabilidad: el éxito de la IA no se medirá por la sofisticación de los algoritmos, sino por la solidez de su gobernanza ética y la humanidad de quienes la lideran.
Muchas personas en puestos jerárquicos aún observan a la tecnología como un mecanismo para sustituir colaboradores, buscando eficiencia en la mera reducción de costos. Es un diagnóstico equivocado. Las organizaciones que utilicen la IA únicamente para prescindir de las personas descubrirán, demasiado tarde, que han vaciado de propósito y creatividad el corazón de sus empresas.
Los detalles
El éxito de la IA no se medirá por la sofisticación de los algoritmos, sino por la solidez de su gobernanza ética y la humanidad de quienes la lideranEsta discusión adquiere una urgencia particular en nuestro país. Recientemente, desde Salesforce presentamos el Índice Global de Preparación de IA. Las proyecciones globales son asombrosas: estimamos que la adopción de agentes de IA, trabajando mano a mano con humanos, aumentará un 327% en los próximos dos años, generando una ganancia en productividad del 30 por ciento.
Sin embargo, en este índice la Argentina ocupa el último puesto en preparación para la IA agéntica entre los mercados analizados, significativamente por debajo del promedio global y detrás de Brasil y México. Para acortar esta brecha, liderar con éxito y valores en este nuevo entorno, considero que existen tres mandatos:1. La tecnología debe complementar a las personas (y debemos capacitarlas)Los agentes autónomos son capaces de procesar volúmenes monumentales de información y ejecutar tareas a una escala sin precedentes.
Sin embargo, su auténtico valor radica en liberar tiempo para que los profesionales se dediquen a lo que las máquinas nunca podrán replicar: el juicio crítico, la empatía, la creación de sentido y la estrategia. Pero para que esto sea posible, debemos resolver una deuda urgente en educación y desarrollo. Nuestro índice reveló un crítico déficit en capital humano: la Argentina obtuvo una puntuación de apenas 2,9 sobre 10 en esta dimensión.
Qué dicen los expertos
De hecho, el 48% de los adultos encuestados en el país reporta que la escasez de trabajadores con habilidades digitales avanzadas está afectando negativamente sus lugares de trabajo. No podemos exigir una transición hacia la IA si seguimos formando competencias genéricas, ignorando habilidades clave para esta nueva era, como la escritura de prompts o el diseño de agentes inteligentes. Al delegar lo rutinario a la fuerza laboral digital, devolvemos al trabajo humano su razón de ser, permitiendo que las personas asuman roles de supervisión y diseño creativo.
La innovación exige un marco ético irrenunciable, confianza y regulaciones clarasLa confianza es el activo más valioso de la economía moderna. Sin embargo, el camino hacia la masificación de los agentes autónomos en el país se ve obstaculizado por una confianza pública y organizacional que todavía es baja. Las preocupaciones por la seguridad, la privacidad de los datos y los riesgos de decisiones automatizadas sin supervisión humana directa refuerzan la necesidad de contar con marcos de gobernanza sólidos y transparentes.
La confianza es el activo más valioso de la economía modernaUna IA sostenible y de impacto positivo solo es viable si respeta las democracias, las leyes locales y la privacidad. En la Argentina, esto se traduce en defender el principio de finalidad de la Ley de Protección de Datos Personales (Ley 25. La información sensible de los ciudadanos y de los clientes le pertenece exclusivamente a ellos y nunca debe ser utilizada para entrenar modelos públicos sin su consentimiento.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




