El Grec lleva la música sagrada y profana de ‘Arrels de llum’ a la Sagrada Família
El Grec lleva la música sagrada y profana de ‘Arrels de llum’ a la Sagrada FamíliaFestivalEl espectáculo fue un canto a la vida, la naturaleza y la muerte, inevitable, aunque no temibleMaria Arnal, en un momento de su...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El Grec lleva la música sagrada y profana de ‘Arrels de llum’ a la Sagrada FamíliaFestivalEl espectáculo fue un canto a la vida, la naturaleza y la muerte, inevitable, aunque no temibleMaria Arnal, en un momento de su actuación, cantando a capela entre el público que llenaba el temploAna Jiménez SergioLozanoBarcelona 18/07/2026 00:05 Gaudí tomó Montjuïc como referencia para construir la Sagrada Família: no debía exceder la altura de la obra divina que es la montaña, por lo que su torre más alta, la de Jesús, mide medio metro menos que el lugar donde, entre otras cosas, se ubica el Teatre Grec. Dos miradas, a lo divino y al pasado clásico humanístico, que este viernes convergieron en una actuación sagrada y profana, entre la montaña sagrada de Montserrat y el espíritu del festival Grec aunando la música barroca de Joan Cererols, compuesta en el siglo XVII, con las voces presentes de Lídia Pujol y Maria Arnal. El centenario de la muerte de Gaudí y el cincuentenario del Grec convergieron para propiciar el concierto que arrancó ya de noche, cuando las vidrieras de la basílica no convierten en mil colores la luz del sol.
Fue la música quien se encargó de mostrar estas Arrels de llum a las que se sumó el Cor Cererols. Canto a la vida, la naturaleza y la muerte como final inevitable, aunque no por ello temible. Como tampoco asustaba –pero sí imponía– el enorme interior del templo, sustentado por árboles de piedra en un bosque de luces y sombras que no se libró del sofoco estival.
Los detalles
El espectáculo fue un canto a la vida, la naturaleza y la muerte, inevitable, aunque no temibleLa misma sensación transmitieron los músicos ensamblados por Josep Barcons, director del festival Espurnes Barroques, ubicados sobre el altar principal en esta suerte de inauguración laica de una basílica convertida desde hace más de un siglo en orgullosa vecina de Barcelona. Lee tambiénAsí será el nuevo Sant Jordi Club: el futuro se escuchará en MontjuïcSergio LozanoEl Grec reparte flores musicales por PalestinaSergio Lozano“ L’arbre no sap d’on li ve l’esperança ”, cantó Lídia Pujol vestida de blanco, y su eco recorrió toda la nave. Situó así el relato en la naturaleza, admirada por Gaudí y reflejada tanto en el árbol verde que corona la fachada del Nacimiento como en el parecido de las torres con las agujas pétreas de Montserrat.
La montaña más sagrada del país estuvo presente mediante el Mariam Matrem del Llibre vermell , sí como en la Salve Montserratina de Anselm Ferrer, reflejo al mismo tiempo de la devoción que Gaudí sentía por la virgen María. Devotas sonaron también las interpretaciones a capela del coro a partir de piezas de Cererols, que el compositor de Martorell creó en el monasterio. Concierto en la Sagrada FamiliaAna JiménezLo contemporáneo llegó con la voz de Maria Arnal, que aportó tres temas de su último disco, donde experimenta con su voz en Madrigal , conjugando pasado y presente con un canto que prosiguió incluso cuando el micrófono no podía recogerlo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




