El pastor que salvó la masía gracias a su rebaño de cabras
El pastor que salvó la masía gracias a su rebaño de cabrasIncendio de las GavarresEl ganado de Albert Ribas, que mantiene la vegetación de la finca a raya, permitió a los bomberos apagar más fácilmente el fuego en la...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El pastor que salvó la masía gracias a su rebaño de cabrasIncendio de las GavarresEl ganado de Albert Ribas, que mantiene la vegetación de la finca a raya, permitió a los bomberos apagar más fácilmente el fuego en la zona de la masía, en las GavarresLas cabras después de que los ADF les llevaran agua el sábadoImagen cedida por Albert Ribas Sílvia OllerCruïlles, Monells y St Sadurni de la Hiedra 05/07/2026 19:24 Una vez más la limpieza del sotobosque con rebaños ha contribuido a que este primer gran fuego del verano se pudiera frenar a tiempo. La treintena de cabras de Albert Ribas, que ocupa con su familia Mas Cases, una masía aislada en la urbanización Vall Repòs, de Santa Cristina d'Aro, han jugado un papel fundamental en la evolución de un incendio, que durante varios días ha quemado el Empordà. “La finca estaba limpia y eso, junto con el trabajo de los bomberos, permitió salvarlo todo”, afirma Albert.
Estaba limpia porque cada año se ocupa de la limpieza del sotobosque, que después mantiene a raya con su rebaño. “Eso ha permitido que no hubiera una continuidad vertical de las llamas y que fuera más fácil apagarlo”, explicaba hoy cuando hacía poco rato que había regresado a su hogar después de dos días desalojado. Durante este tiempo estuvo en casa de unos amigos del núcleo próximo de Sant Miquel d'Aro, donde el día que se originó el fuego vivió muchas horas de incertidumbre hasta que supo que las cabras que había tenido que dejar estaban a salvo.
Los detalles
“Nadie quiere vivir en el campo y el bosque se ha perdido”, cuenta Albert, que hace 8 años que reside en la masíaComo todos los vecinos de la urbanización Vall Repòs el viernes pasado salió deprisa de casa, con el tiempo justo de poner agua y comida al ganado para que aguantaran un tiempo prudencial. Los dejó en el corral del campo. “Cerrarlos en el establo de casa nos daba miedo por la posible acumulación de humo”, explica.
Pero a medida que el incendio crecía, también lo hacía su desazón. “El viernes no supimos nada y lo pasamos mal”, recuerda. Cuando el fuego ya no era un peligro, el sábado, los bomberos lo acompañaron por primera vez para que pudiera alimentar a las cabras, darles agua y ordeñarlas.
Aquel día sí que pudo ver la gran extensión de alcornoques quemado. “El corcho está perdido, lo quemado no se vende”. Vista de la zona quemada desde la urbanización Vell Repòs, a la que hoy pudieron regresar los vecinos que se habían desalojado el viernes.
Qué dicen los expertos
Pere Duran / NORD MEDIA / ColaboradoresLa masía donde vive ahora Albert data del siglo XIII y siempre ha tenido masoveros, que han hecho una buena gestión del espacio. La suya es una pequeña gota en el océano, en un entorno, las Gavarres, en qué el 94% del espacio es bosque. En los años 60 lo era el 60%.
“La gente que no vive aquí no se hace a la idea, pero yo con el rebaño paso por zonas llenas de bancales que los antiguos masoveros que ahora tienen 70 años ni habían visto cultivadas”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





