
El petróleo de España es la cocina
A nadie se le ha ocurrido censurar a los franceses por su puritanismo ni alabar a los escoceses por su prodigalidad, pero a los españoles sí ha sido común caracterizarnos, a lo largo del tiempo, por un rasgo y su...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. A nadie se le ha ocurrido censurar a los franceses por su puritanismo ni alabar a los escoceses por su prodigalidad, pero a los españoles sí ha sido común caracterizarnos, a lo largo del tiempo, por un rasgo y su contrario. En el XIX, por ejemplo, fuimos modelo de liberalismo y también de reacción. Una nación de individualistas y, al mismo tiempo, el arquetipo de pueblo en armas.
La figura de Carmen ha sido un cliché de lo español, pero no más que las Purísimas de Murillo. Y la tierra que acoge la clausura opresiva de Bernarda Alba en la ficción, en la realidad llegaría a convertirse —según Mario Praz— en un Davos del turismo sexual. Suma y sigue: nuestra Corona, modelo de solemnidad y ceremonia, también lo iba a ser de campechanía.
Los detalles
Y si la lengua española tuvo un prestigio que más tarde perdió, el arte español recorrería el mismo camino en dirección opuesta. Al final, solo ha habido una unanimidad capaz de convocar a todos los observadores extranjeros. Duele tanto como sorprende: es el rechazo a nuestra comida.
Únicamente ahí podían juntarse unos franceses incapaces de explicarse la tortilla de patatas y unos británicos atónitos ante las “yardas de churros”. El Alejandro Dumas que define nuestros garbanzos como “guisantes del tamaño de una bala del calibre veintidós” y la Victoria Beckham quejosa del olor a ajo en nuestras calles. Iba a ser sin embargo una americana, la periodista Kate Field, quien mejor resumió —en 1875— siglos de críticas.
“No hay nación en Europa con una cocina tan terrible como la de España”, escribe. “Esta es la razón principal por la que todo viajero que se respete pone cuidado en evitarla”, remacha.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





