
El TDAH en tiempos de hiperconectividad: atención, soledad y el desafío de escuchar
El Día Mundial del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) suele llevarnos a hablar de diagnósticos, síntomas y tratamientos. Se ha escrito mucho sobre este tema, incluso respecto a si está...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El Día Mundial del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) suele llevarnos a hablar de diagnósticos, síntomas y tratamientos. Se ha escrito mucho sobre este tema, incluso respecto a si está sobrediagnosticado o subdiagnosticado. Pero quizá un aspecto que pasa desapercibido, por resultar obvio, es el de tomar conciencia de una función psíquica esencial: la atención, tal vez una de las más complejas y menos valoradas.
Al igual que otras funciones, como la memoria, que durante mucho tiempo recibieron una mirada limitada incluso desde la neurología y la psiquiatría (hipo o hiperprosexia), entendidas casi como la capacidad mecánica de prestar o no atención, hoy sabemos que el terreno conceptual es mucho más amplio. También sabemos que no se trata de funciones mentales aisladas, sino que están determinadas por el entorno en el que se vive, así como por los tiempos y modalidades que predominan en una sociedad en un momento dado. El espectro de “reclames” —término que antes se usaba para la publicidad— hoy resulta casi infinito.
Los detalles
Una imagen utilizada hace décadas, junto con la conciencia, era la de una lámpara que se dirigía voluntariamente hacia donde queríamos o nos interesaba. Hoy sabemos que la atención es mucho más amplia y compleja: constituye un sistema dinámico en el que intervienen la emoción, la motivación, la memoria, la expectativa, la recompensa y el significado que se le asigna. En otras palabras, antes de que decidamos conscientemente a qué prestar atención, nuestro cerebro ya ha comenzado a jerarquizar el mundo.
Por eso, una condición como el TDAH puede invitarnos a reflexionar y enseñarnos algo que va mucho más allá del propio trastorno: el lugar de la atención en un mundo en el que, paradójicamente, la desatención se ha vuelto la norma. En este contexto, la atención es el recurso más disputado, como se observa en las redes sociales o en la publicidad. Prestar atención no depende solo de la voluntad, sino también de la forma en que el cerebro organiza las prioridades.
Hasta hace poco, una persona con TDAH debía adaptarse a un sistema educativo que no lograba estimularla para sostener la atención. Hoy la situación adquiere otra dimensión: la atención compite con plataformas diseñadas específicamente, asesoradas por las ciencias del comportamiento, para captar y retener el foco atencional mediante notificaciones constantes, videos breves, algoritmos que anticipan nuestros intereses y, cada vez más, sistemas de inteligencia artificial capaces de personalizar la estimulación en tiempo real. Es una especie de perros de Pavlov 3.
Qué dicen los expertos
Nunca antes el cerebro humano enfrentó una competencia semejante por su atención. En este marco, sumado a la efeméride, otro elemento útil para analizar el fenómeno de la atención es el Mundial de Fútbol y cómo los cambios atencionales impactan en otras áreas de nuestro psiquismo y en nuestro cuerpo. Al igual que ocurrió, en otra escala, con la cuarentena durante el COVID-19, se trata de una situación de psicología experimental de masas: escenarios que permiten observar cómo reaccionamos colectivamente.
Durante un partido decisivo, millones de personas realizan de manera espontánea uno de los ejercicios atencionales más intensos: permanecer concentradas durante casi dos horas, recordar jugadas, anticipar estrategias, detectar movimientos mínimos. Para lograrlo, se inhiben las distracciones y, de manera sorprendente, disminuye el uso del teléfono celular. Es como si, por un momento, el cerebro recuperara una capacidad de concentración que parecía perdida.
Surge la pregunta: ¿es una capacidad realmente perdida o intervienen las variables motivacionales? En cifras, el partido entre Egipto y Argentina alcanzó, solo en televisión abierta, un pico de 36,4 puntos de rating y un 90,4% de share; es decir, nueve de cada diez televisores encendidos estaban sintonizando el partido. La final de Qatar habría sido vista por 1.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





