
Qué dicen las amenazas de reeditar la pelea de barras de Argentina e Inglaterra de México 86 y que podría pasar en Atlanta
Es otro contexto, otra historia, pero hay un grupo que parece querer revivir lo que le contaron sus ancestros, lo que pasó hace 40 años en el Argentina-Inglaterra del Mundial 86 aunque todo sea irrepetible. La versión...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Es otro contexto, otra historia, pero hay un grupo que parece querer revivir lo que le contaron sus ancestros, lo que pasó hace 40 años en el Argentina-Inglaterra del Mundial 86 aunque todo sea irrepetible. La versión siglo XXI y mediatizada por redes sociales de aquel enfrentamiento con los ingleses que quedó en el imaginario colectivo para siempre. Porque fue el gol de Diego con la mano, fue al rato el mejor tanto de los mundiales dejando camisetas blancas paradas como estacas pero también fue el enfrentamiento entre los barras bravas argentinos y los hooligans en un contexto especial que permitía aquella situación y que terminó siendo un mito que se enarbola todo el tiempo.
Bajo esa premisa, ya empezaron las escaramuzas y promesas de combate pero sólo de parte argentina, y de un sector pequeño de cara a la semifinal en Atlanta. De hecho todo se está concentrando en Miami, donde vive la mayor parte de la comunidad celeste y blanca y donde Inglaterra jugó el sábado por la tarde frente a Noruega. En dos locales de la avenida Collins hubo enfrentamientos callejeros que no pasaron a mayores pero que anticipan el clima que algunos quieren instalar y que venía precedido de una amenaza de un grupo de argentinos, que se grabó prometiendo ese encuentro.
Los detalles
“Los ingleses tienen miedo porque saben que esta banda tiene huevos”, comienza la canción que continúa con un “En el Azteca ya corrieron y en Miami los vamo’ a correr de nuevo. Ingleses esperanos un poquito más ya nos vamos a encontrar” sigue la canción que adoptaron como lema. ¿Pero es posible que vuelva a ocurrir algo semejante a aquel enfrentamiento en las calles aledañas del Azteca y en el propio estadio de la capital mexicana?
Primero vale recordar qué ocurrió aquel 22 de junio de 1986. Fue el día en que el mundo dejó de lado a los hooligans para tener el dudoso honor de conocer a los barrabravas. Como en cada torneo, la Selección contaba con un grupo de apoyo del paravalanchas pago por los dirigentes deportivos, políticos y sindicales de turno.
Para México se habían anotado 28 barras de Boca, liderados por José Barritta, El Abuelo. A ellos se sumaron 12 de Estudiantes, siete de Chacarita, y otros tantos de Vélez, Talleres de Córdoba, Racing y hasta un grupito de Nueva Chicago y Unión de Santa Fe. Era el primer enfrentamiento tras la Guerra de Malvinas.
Qué dicen los expertos
Y el país lo vivía absurdamente como si fuera la segunda parte de aquella batalla. Para los barras pelear contra los hooligans era inevitable y sabían que no sería censurado desde Buenos Aires. Entonces se pertrecharon y sumaron a un grupo de exiliados y a 50 escoceses fundamentalmente del Celtic de Glasgow, prestos a dar una mano y a hacer inteligencia sobre los británicos.
Entre todos se decidió que el ataque sería en el Paseo de la Reforma, la vía principal de la ciudad, entre las avenidas Río Tiber y Florencia, justo donde hay una plaza que tiene el monumento a la Independencia, popularmente conocido como El Ángel. Un grupo atacaría por la avenida cercándolos hacia la glorieta, y otro vendría de atrás y en esa encerrona, estaba la llave de la victoria. A la hora señalada, los argentinos se distribuyeron tal como se había planeado.
Los hooligans del West Ham, Chelsea, Newcastle y Manchester United caminaban por Reforma con sus banderas, ya bastante alcoholizados y despreocupados. Apenas los vieron, los barras de Estudiantes, Central y Talleres empezaron a arriarlos hacia la plazoleta. Una vez allí, desde atrás, salió el resto del grupo, liderado por La Doce.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





