
Emilia, dueña de una tienda de telas que inauguró su abuelo en 1944: “La decoración está de moda y la gente joven viene con ideas muy claras, lo ven todo en Instagram”
Emilia, autónoma de 64 años, atiende a sus clientes desde un local casi escondido entre los antiguos talleres de la calle Antoñita Jiménez, en el barrio madrileño de Carabanchel. Su tienda de telas para decoración y...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Emilia, autónoma de 64 años, atiende a sus clientes desde un local casi escondido entre los antiguos talleres de la calle Antoñita Jiménez, en el barrio madrileño de Carabanchel. Su tienda de telas para decoración y moda lleva en ese número 11 desde hace 82 años, cuando su abuelo fundó el negocio. Hoy, tres generaciones después, el almacén recibe a clientes del barrio de toda la vida, profesionales de la moda, productoras de televisión y cada vez más parejas jóvenes que llegan con la foto de la tela ya elegida en el teléfono móvil.
El negocio no siempre fue lo que es. “Mi abuelo empezó en el 1944”, recuerda Emilia en conversación con Infobae. “Era reciclado de trapos para utilización industrial, de imprentas, talleres y ese tipo de cosas”.
Los detalles
La segunda generación (su padre y sus tíos) le dio un giro hacia los tejidos para el hogar en torno a finales de la década de los 70. Ella tomó el relevo como tercera generación, y ahora su hijo Daniel, de 35 años, y su prima Laura, de 42, conforman la cuarta. La tienda ocupa un espacio singular: un patio con aspecto de casa particular, rodeado de lo que fueron talleres y naves industriales.
Emilia nació en esa misma finca. “Mis primos y yo hemos nacido aquí”, dice. “Todos hemos vivido en este patio, que es la entrada de la tienda”.
Carabanchel se transforma alrededor de la tiendaEl barrio que la vio nacer apenas se parece al de hoy. “Antes era todo zona industrial. Toda esta calle y las de alrededor estaban llenas de talleres, imprentas”, explica.
Qué dicen los expertos
Los fines de semana, el silencio era total: sin comercios, sin vecinos a la vista, sin apenas servicios. “Si querías irte a comprar unos lápices o unos cuadernos para el cole, ya te tenías que desplazar casi hasta General Ricardos”, añade. Las casas bajas han desaparecido bajo bloques de viviendas, y la zona atrae ahora a pintores, escultores y profesionales del cine y la televisión.
“Gente joven y mucho artista”, resume Emilia. “A alguien le debió de dar por aquí porque era una zona tranquila y, como todo, se corren las voces”. Tras el rápido cambio del barrio, Emilia destaca que “ahora apenas quedan talleres y casi todo son solares para construir viviendas”.
En la misma calle en la que Emilia atiende desde el mostrador de su tienda, la promotora Kronos Real Estate lleva cinco años comprando edificios para levantar un “microbarrio” artístico con más de 300 viviendas de alquiler. Se trata de uno de los muchos proyectos que reorientan la vida en el barrio hacia un perfil joven y con mayor poder adquisitivo, mientras el precio de la vivienda en el distrito registra aumentos interanuales de doble dígito que lo llevan a máximos históricos. Los jóvenes eligen en redes sociales y con la ayuda de la IAEse cambio de perfil vecinal ha llegado también al mostrador.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





