
Las casas que sobrevivieron al incendio de Los Gallardos, en pie entre un mar de ceniza
Mar a AlonsoB dar (Almer a), 12 jul (EFE).- Desde el mirador de B dar (Almer a) hace apenas unos d as se extend an pinos, agaves y laderas cubiertas de vegetaci n. Ahora, tras el incendio de Los Gallardos, que ha...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Mar a AlonsoB dar (Almer a), 12 jul (EFE). - Desde el mirador de B dar (Almer a) hace apenas unos d as se extend an pinos, agaves y laderas cubiertas de vegetaci n. Ahora, tras el incendio de Los Gallardos, que ha costado la vida a 12 personas y ha quemado 7.
000 hect reas, solo queda una inmensa mancha negra salpicada por decenas de casas blancas que siguen en pie. Rodeadas por un paisaje completamente calcinado, esas viviendas permiten imaginar el trabajo de los bomberos durante los d as que han combatido el incendio, declarado el pasado jueves y que oblig a desalojar a unas 1. Desde lo alto del pueblo, los rboles reducidos a esqueletos negros se extienden hasta donde alcanza la vista.
Los detalles
El casco urbano de B dar, sin embargo, logr quedar al margen del fuego, que s alcanz a numerosos cortijos dispersos por las monta as. Basta con descender unos kil metros para comprobar que el incendio todav a no ha terminado de apagarse. Junto a la carretera que comunica B dar con Los Gallardos, en algunos puntos sigue saliendo humo del suelo, cubierto por una gruesa capa de ceniza que el viento levanta a cada paso.
El olor a quemado impregna el aire, el calor del suelo parece querer derretir la suela de las zapatillas y, entre los restos carbonizados, aparece un p jaro muerto sobre la tierra, rodeado de ramas reducidas a carb n. A unos 20 kil metros de esa zona se encuentra el punto donde, seg n las primeras hip tesis, pudo originarse el incendio tras la ca da de un cable el ctrico. All , sobre una peque a colina, cuatro coches permanecen completamente calcinados junto a un cortijo.
Apenas conservan la forma. Los cristales han desaparecido y la chapa, retorcida por el calor, ha quedado reducida a un amasijo oscuro de hierro. De vuelta al casco urbano de B dar (Almer a), los coches regresan con las pocas pertenencias que sus due os alcanzaron a sacar durante la evacuaci n.
Qué dicen los expertos
Las puertas de las casas vuelven a abrirse por primera vez desde el jueves. En su interior, algunos vecinos ense an a EFE la ceniza que se ha colado por puertas y ventanas. Otros, mientras, se acercan al mirador.
All , el leve bullicio de los vecinos contrasta con los kil metros de monte negro que recuerdan la violencia del fuego, que ha dejado una huella que el tiempo tardar mucho en borrar.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





