
Fernando Marín y el Mundial 78 desde adentro: futbol, dictadura y periodismo en la primera estrella de la Selección
La memoria colectiva del fútbol argentino encuentra en el Mundial de 1978 un punto de inflexión. Fernando Marín, histórico productor y testigo directo de aquellos días, revive desde su columna en Infobae a las Nueve de...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La memoria colectiva del fútbol argentino encuentra en el Mundial de 1978 un punto de inflexión. Fernando Marín, histórico productor y testigo directo de aquellos días, revive desde su columna en Infobae a las Nueve de Infobae en vivo, el clima, los desafíos y las proezas de un evento que marcó a una generación. El relato no solo reconstruye el torneo, sino que lo inserta en el entramado social, político y mediático de una época en la que el país, bajo dictadura militar, se paralizó ante la pelota.
La estructura del certamen contrasta con la magnitud actual: “El mundial 78, que parecía que se paralizaba el mundo, no se paralizó para nada. Sí se paralizó Argentina, Latinoamérica y demás. Eran dieciséis equipos”.
Los detalles
El formato respondía a otra lógica: cuatro zonas de cuatro equipos, un universo reducido en comparación con los 48 que compiten en la edición contemporánea repartida entre Estados Unidos, México y Canadá. Este contraste de escalas ilustra la transformación del fútbol mundial desde un torneo con alcance regional a un espectáculo global. La selección nacional, dirigida por César Luis Menotti, encarnaba una escuela que, según Marín, fue blanco de críticas y etiquetas: “Un romántico del fútbol.
Yo estuve muy cerca de él, lo conocí, pude charlar. Un tipo culto, un tipo que a veces lo castigaba cierta gente porque lo tildaban de progre”. La dualidad entre el romanticismo de Menotti y el pragmatismo de la escuela que luego representaría Bilardo desde 1983 se presenta como un eje central en la historia del fútbol argentino.
La realización del Mundial ’78 tuvo lugar en un contexto particular del país. “Estábamos en pleno gobierno militar, en plena dictadura”, contextualiza Marín. La construcción y finalización de la sede de Argentina Televisora Color (ATC), sobre la avenida Figueroa Alcorta, se convirtió en símbolo de modernidad y propaganda estatal.
Qué dicen los expertos
Las transmisiones de radio alcanzaron un nivel inédito y los programas de televisión ganaron protagonismo, acompañando el avance del seleccionado. La atmósfera en los estadios y en las calles se vivía con una desconexión marcada respecto a la represión y la violencia estatal. Marín recuerda la pregunta de dos periodistas holandeses: “¿Cómo se llena de gente este estadio y hay tanta algarabía cuando acá hay gente desaparecida?
Su respuesta apunta a la falta de conocimiento generalizado: “El 95%, por no decir el 98, no estaba al tanto de eso, de lo que pasaba en la ESMA, a unas cuadras de la cancha de River”. Uno de los hechos más debatidos sigue siendo el partido frente a Perú, decisivo para la clasificación a la final. Marín relata: “Se corrió la bola que Perú iba a entregar, ¿no?
Y todo el mundo siguen diciendo al día de hoy: ‘Entregaron, entregaron’. Los que vieron y no vieron. Para entregar un partido de fútbol necesitás arreglar mucha gente.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




