
Una lesión cerebral cambió su vida pero no borró lo que aprendió a los 20 años: hoy arregla bicicletas y encontró un nuevo propósito
Rob P. está sentado en su garaje limpiando la palanca de cambios rota de una bicicleta vieja. Lleva dos horas intentando liberarla de la grasa pegajosa que impide que cambie de marcha.Reemplazar la palanca de cambios...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: está sentado en su garaje limpiando la palanca de cambios rota de una bicicleta vieja. Lleva dos horas intentando liberarla de la grasa pegajosa que impide que cambie de marcha. Reemplazar la palanca de cambios costaría unos 10 dólares, pero Rob no trabaja así.
Si le lleva 10 horas arreglarla, es tiempo bien invertido. Rob, que repara bicicletas prácticamente irreparables de forma gratuita y las regala en su comunidad, trabaja para evitar que las bicicletas acaben en los vertederos. Pero también trabaja en otra cosa: volver a sentirse útil y descubrir de qué es capaz su cerebro después de un accidente catastrófico.
Los detalles
Rob fue atropellado por un coche en un paso de peatones en 2017 y pasó tres meses hospitalizado. Sufrió una lesión cerebral traumática que le provocó ceguera parcial y parálisis permanente en el lado izquierdo del cuerpo. No recordaba a algunos de sus amigos más cercanos, su casa ni su ciudad.
Aún presenta discapacidades cognitivas y físicas. Tras unos años de recuperación, luchaba contra la depresión y necesitaba encontrar la manera de devolverle el sentido a sus días. “Por cómo funciona mi mente, prefiero pensar: ‘Bueno, ¿qué puedo hacer?
’”, dijo Rob, de 54 años. Antes de ser atropellado por un coche, Rob fue programador informático durante dos décadas. No recuerda qué hacía exactamente en ese trabajo, pero su cerebro conserva las habilidades que adquirió en su adolescencia y principios de sus veinte, cuando trabajaba en tiendas de bicicletas.
Qué dicen los expertos
“Está desengrasando, quitando el óxido y frotando a mano los radios, desmontando todo por completo, recuperándolo y volviéndolo a montar”, dijo su esposa, Becky. Rob cree que puede ofrecer algo que nadie más puede: reparar lo que una tienda de bicicletas no se molestaría en arreglar porque el coste de las reparaciones superaría con creces el valor de la bicicleta. “Sé lo que saben en el taller de bicicletas”, dijo.
“Y mi paciencia, que es casi desmedida, me impulsa a trabajar manualmente en esto, algo que ningún taller de bicicletas haría”. Si te fijas bien en las bicicletas que repara, verás notas garabateadas en cinta adhesiva azul pegadas en cada asiento. Cuando olvida de quién es la bicicleta que está arreglando, busca un nombre y una fecha escritos en la cinta.
Si no recuerda qué necesita la bicicleta, hay un trozo de cinta que dice “horquilla reversible” o “guardabarros”. Su sistema le ha ayudado a reparar cientos de bicicletas y a descubrir cómo usar lo que él llama su “nuevo cerebro” en su vida después del accidente. ‘Mira lo feliz que has hecho a esta persona’Cuando Rob despertó en un hospital en 2017 después de haber estado en coma durante un mes, recuerda haber pensado: “Probablemente me lastimé practicando un deporte loco que me gusta”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





