
Guerra judicial por SanCor: quiénes son los tres grandes jugadores que pelean por los activos mientras la venta se estira
El proceso de liquidación de SanCor derivó en una batalla judicial en tres frentes que amenaza con paralizar la venta de los activos de la láctea antes de que se concrete cualquier transacción. El enfrentamiento tiene,...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El proceso de liquidación de SanCor derivó en una batalla judicial en tres frentes que amenaza con paralizar la venta de los activos de la láctea antes de que se concrete cualquier transacción. El enfrentamiento tiene, por un lado, a un consorcio de más de 1. 000 acreedores que pide anular la quiebra y apartar al juez; por el otro, a Gustavo Scaglione, dueño de Fidulac S.
y uno de los interesados en adquirir la empresa, quien impugnó el pliego de licitación aprobado el 11 de junio; y, finalmente, un síndico disidente que denunció ante la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe al magistrado que lleva el expediente por presuntas irregularidades en el control del proceso concursal. El nudo de la disputa es uno: si los activos de SanCor —seis plantas industriales y las marcas— deben venderse por separado o como unidad económica. El juez Marcelo Gelcich, titular del Juzgado de Primera Instancia de Distrito N° 5 en lo Civil y Comercial de Rafaela, aprobó un pliego que divide los bienes en siete lotes diferenciados, con un precio mínimo total de USD 52,1 millones.
Los detalles
Esa decisión, adoptada el 11 de junio de 2026, es el detonante de la ofensiva legal. De esta forma, las instalaciones fueron tasadas en conjunto en USD 27,4 millones, mientras que el paquete marcario alcanza los USD 24,7 millones, de los cuales USD 18,7 millones corresponden a la marca principal y USD 6 millones a submarcas como Mendicrim, Tolem y Quesabores. Entre los interesados en quedarse con parte o la totalidad de los activos figuran Savencia —dueña de la marca Milkaut—, Adecoagro —fabricante de Las Tres Niñas—, Punta del Agua, Elcor —marca La Tonadita— y La Tarantela.
Todos son empresas del sector lácteo que ya habían tomado contacto con SanCor cuando surgieron los primeros rumores de quiebra el año pasado. El vínculo data al menos de noviembre de 2025, cuando el juez a cargo del concurso convocó a los acreedores a presentar alternativas concretas para reactivar la empresa. Scaglione ya había presentado en dos oportunidades un plan para rescatar a la cooperativa, incluso antes de la quiebra.
En ambos casos, no tuvo éxito. A la vez, mientras se dirimen los conflictos en la Justicia, la semana pasada se desvincularon 736 empleados de los 914 que tenía SanCor al inicio del proceso. La cifra surge de descontar los 178 puestos que el gremio y el juez Marcelo Gelcich acordaron preservar para mantener operativas las seis plantas que aún funcionan.
Qué dicen los expertos
La empresa lleva 60 días paralizada desde que el magistrado firmó la quiebra a mediados abril, y los salarios no se pagan con regularidad. El gremio lácteo, Atilra, se posicionó también contra la justicia y apela por una venta total de la compañía. La pelea por el método de ventaEl recurso de revocatoria que presentaron la semana pasada los abogados de Scaglione ataca el esquema de liquidación en su núcleo.
El escrito, con patrocinio del doctor Leandro Salvatierra, sostiene que el pliego aprobado “permite la enajenación separada de las marcas respecto de las plantas industriales”, lo que —según la presentación— destruiría valor en lugar de maximizarlo. El argumento central es económico: el valor de SanCor no reside en sus plantas ni en sus marcas consideradas de forma aislada, sino en la articulación entre ambas. Una planta láctea sin las marcas bajo las cuales elaboró y comercializó sus productos históricamente queda reducida a un conjunto de instalaciones y maquinaria cuya explotación futura depende de una inversión adicional y de un posicionamiento comercial que habría que construir desde cero.
A la inversa, quien adquiera las marcas no tiene ninguna obligación de seguir produciendo en las fábricas de SanCor. La presentación también cuestiona la legalidad del procedimiento. La Ley de Concursos y Quiebras (LCQ) establece, en su artículo 204, que la primera alternativa de realización de activos en una quiebra debe ser la venta de la empresa como unidad.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





