
Jorgelina Aruzzi: “Si tengo la suerte de envejecer, quiero hacerlo tranquila y no juzgándome”
Hay algo que Jorgelina Aruzzi ya no está dispuesta a negociar: la tranquilidad. Después de años de trabajo, de vínculos que la hicieron sufrir y de aprender a decir lo que piensa sin culpa, la actriz asegura que hoy...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Hay algo que Jorgelina Aruzzi ya no está dispuesta a negociar: la tranquilidad. Después de años de trabajo, de vínculos que la hicieron sufrir y de aprender a decir lo que piensa sin culpa, la actriz asegura que hoy valora la paz por encima de cualquier otra cosa. Mientras atraviesa uno de los momentos más activos de su carrera: acaba de terminar una serie para Netflix junto a Carla Peterson, sigue de gira con El ser querido y prepara una nueva comedia producida por Adrián Suar.
También se anima a revisar los temas que la atraviesan puertas adentro: el amor después de los 50, los mandatos sobre las mujeres y la necesidad de dejar de complacer a todo el mundo. “Hay que encontrar una manera correcta de querer”, reflexiona durante la charla con Infobae. Lo dice después de haber pasado diez años sola y de haber aprendido a reconocer relaciones que ya no quería repetir.
Los detalles
Con la misma honestidad habla de la maternidad, de las críticas sobre el cuerpo, de sus comienzos trabajando como repositora mientras perseguía el sueño de actuar y de una carrera que la llevó desde las cámaras ocultas de Videomatch hasta el teatro, la televisión y las plataformas. Entre anécdotas, risas y reflexiones inesperadas, Aruzzi muestra una versión sin filtros de sí misma: una mujer que sigue apostando al humor, que ya no se calla nada y que encontró una definición del éxito bastante más simple que la fama o el reconocimiento. —Es un presente con mucho trabajo.
—Estoy de gira con una obra que escribí hace dos años, El ser querido, que cuenta lo que pasa con las personas que cuidan a otras personas. Es una mujer que cuida a su marido que está en terapia intensiva y también atraviesa la figura de Sister Rosetta Tharpe, que fue pionera del rock y nadie habla de ella. Todo con humor como lubricante para que entren ciertos temas.
—¿Por qué te interpela el tema del cuidado? —Porque cuando escribo es como una licuadora de temas. La obra habla del cuidado, pero también de cómo sostenemos vínculos tóxicos y de esas cosas que al principio no queremos ver y con el tiempo, entendemos.
Qué dicen los expertos
Yo soy muy cuidadosa con las palabras y trato de decir lo que siento sin lastimar. También trabajo mucho para salir de ciertos mandatos como el de la obediencia y, con los años, ya no me quedo callada. ¿Pudiste ser cuidada?
—Sí, fui muy cuidada y querida. En mi familia había mucho humor, pero también mucha tragedia, un tono muy italiano, entre lo dramático y lo cómico. De ahí viene mi manera de mirar el mundo y mi vínculo con el humor.
—Una familia en la que no había artistas. ¿De dónde nació esa vocación? —Me fue llevando la vida.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





