
La batalla legal que sumó otro Goya a la colección del Prado
Visto para sentenciaLa batalla legal que sumó otro Goya a la colección del Prado LAURA SAIZ Actualizado 15 JUL. 2026 - 00:02 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedIn Enviar por emailEspaña...
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Una noticia que es portada en la economía: Visto para sentenciaLa batalla legal que sumó otro Goya a la colección del Prado LAURA SAIZ Actualizado 15 JUL. 2026 - 00:02 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedIn Enviar por emailEspaña desplegó para traer de vuelta 'La marquesa de Santa Cruz' una estrategia inédita liderada por Rodrigo Uría, quien posa en una fotografía de 2006 en el 20 aniversario de la recuperación de la obra de Goya. Chema Conesa ¿Qué fue el proyecto Mercurio, la operación secreta de LVMH?
La batalla empresarial en la que Italia venció a Francia El regreso de 'La marquesa de Santa Cruz' en 1986 al Museo del Prado tras un largo recorrido por el mundo y una trama de falsificaciones, fue un hito de protección patrimonial. "Fue una batalla difícil, dura y enrevesada, donde se entremezclaba la salida ilegal de una obra con un inexistente permiso de exportación, la avaricia de unos intermediarios sin escrúpulos y el garantista sistema legal británico". Así resume Javier Solana, hoy presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado y ministro de Cultura cuando España tuvo que pleitear para que La marquesa de Santa Cruz siguiera siendo parte de su patrimonio nacional.
Detalles económicos
La recuperación de uno de los retratos más célebres de Francisco de Goya supuso un punto de inflexión en la defensa jurídica del patrimonio histórico español. La obra, que hoy está expuesta en la sala 28 del Museo del Prado, protagonizó durante los años ochenta una compleja operación judicial internacional que obligó al Estado español a desplegar una estrategia inédita para impedir su pérdida definitiva. Detrás de esa acción jurídica sobresale Rodrigo Uría, cuyo amor al arte vino de la mano de su madre Blanca Meruéndano.
Ella lo llevaba a pasear por el Museo del Prado, de cuyo patronato acabó siendo su presidente, uno de los reconocimientos que, según aseguran los que le conocieron de cerca, más ilusión le hizo para un hombre con una carrera profesional envidiable. Pero antes de su trabajo jurídico probono esta obra vivió mil vidas desde su creación en 1805 hasta su recuperación. Así, Francisco Franco intentó regalársela a Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.
Este hecho histórico quedó reflejado en una carta del 16 de mayo de 1941 del marqués de Lozoya, entonces director general de Bellas Artes, al director del Museo del Prado, Fernando Álvarez de Sotomayor, sobre un cuadro que había sido prestado a la pinacoteca en 1928 para una gran exposición sobre Goya por sus entonces legítimos dueños: los tres hijos de Luis de Silva y Fernández de Córdoba, conde de Pie de Concha. Aunque finalmente no cayó en manos del Führer, probablemente por el posterior devenir de la guerra, sí pasó por coleccionistas privados y salió de España en 1983. ¿Entonces cómo volvió a España en 1986?
Según el Museo del Prado, la pintura fue exportada de forma ilegal en 1983 mediante una sofisticada trama de falsificación documental.
Los mercados financieros siguen de cerca el desarrollo mientras los inversores evalúan su probable impacto.



