
La burguesía nacional
Todo país capitalista necesita una burguesía nacional, es decir, un sector empresario unido al desarrollo de esa sociedad. De lo contrario, si esa burguesía es esencialmente extranjera, el país corre el riesgo de...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Todo país capitalista necesita una burguesía nacional, es decir, un sector empresario unido al desarrollo de esa sociedad. De lo contrario, si esa burguesía es esencialmente extranjera, el país corre el riesgo de convertirse lentamente en colonia. Ese empresariado suele ser productivo, generador de trabajo y de riquezas y en cada país donde se han dado enfrentamientos militares, esos sectores han estado unidos porque viven su adscripción a esa nación.
No huyen ante al conflicto, se comprometen con él. Nosotros tuvimos una burguesía nacional que nos permitió compartir ese motor con un Estado que no era burocrático, sino productivo, y existía, además, el de la industria militar. En aquellos tiempos tuve ocasión de tener algunas extensas charlas con José Ber Gelbard y con Rogelio Frigerio.
Los detalles
Dos miradas sobre este desarrollo. Y tuve también dos interesantes encuentros con Mario Hirsch, el propietario más importante de nuestra sociedad. En su momento, sus gerentes llegaron a la conclusión de que en los gobiernos peronistas subía el consumo, y ese consumo era el que abarcaba dicha empresa de enorme presencia en la exportación de granos de peso internacional, que incluía a todos los sectores esenciales del consumo de nuestra sociedad, desde alimentos hasta telas y pinturas.
Hirsh me planteó su pertenencia absoluta a nuestra sociedad y, al preguntarle yo, por qué no se iba del país, me respondió que todo lo que había construido estaba aquí y lo disfrutaba aquí. Tanto Ber Gelbard como Frigerio habían tenido una amistad. En sus orígenes, ambos tenían una formación marxista que lentamente fueron abandonando al convertirse en industriales.
Frigerio fue clave para la creación del Desarrollismo, entre 1958 y 1962, durante el gobierno de Arturo Frondizi, período que no se ha estudiado lo suficiente. Cuando Frondizi es derrocado por la maccarthista sospecha de versiones marxistas en su gobierno, ya la derecha antinacional se estaba imponiendo en nuestra sociedad. El frondizismo hacía hincapié en la industria pesada, tuvo conflictos con los contratos petroleros como también los había tenido el general Perón durante su gobierno.
Qué dicen los expertos
Tanto nuestro Estado como Fabricaciones Militares lograron los niveles productivos más considerables del continente -aviación, tractores y motocicletas, tanques medianos- que expresaban el desarrollo de una voluntad industrial sobre la que se asentaban la integración social y aquello que nos caracterizó en el continente: la existencia de una clase media fuerte. El desarrollo de la industria y el comercio nos dieron un crecimiento social determinante. Ahora, Milei y su gobierno reivindican la Argentina de hace cien años, alegando su adhesión a los países más ricos.
Sin embargo, falta agregar que era un país con grandes ricos mientras su sociedad transitaba la necesidad. No me canso de recomendar al respecto el informe “Bialet Massé” de 1904, porque en el mismo se desnuda la mentira de este país de ricos. Solamente lo fue cuando lo fueron sus habitantes, cuando ellos disfrutaron de esa distribución de la riqueza, pues no hay país rico con habitantes que lo son mientras otros padecen la miseria.
Esa burguesía industrial no fue fracturada en 1955. Suelo insistir en que en los gobiernos surgidos de la ilegitimidad de los golpes de Estado, el de Aramburu y los que vinieron después del 66 con Onganía, Levingston y Lanusse, se discutía qué sector de la sociedad conducía nuestro desarrollo, pero no se debatía la destrucción de nuestra estructura productiva. El peronismo había tenido un Estado productivo democrático.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




