
La crisis de gobernanza en Bolivia bajo el mandato de Rodrigo Paz
Durante los últimos dos meses, el Gobierno boliviano centrista y proestadounidense de Rodrigo Paz Pereira ha estado sorteando un campo minado de descontento social, dilemas institucionales y fuerzas criminales y sus...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Durante los últimos dos meses, el Gobierno boliviano centrista y proestadounidense de Rodrigo Paz Pereira ha estado sorteando un campo minado de descontento social, dilemas institucionales y fuerzas criminales y sus aliados que buscan desestabilizar su Gobierno. Es probable que sobreviva a la crisis actual, pero podría verse obligado a dimitir antes de que termine 2026 como consecuencia de la presión política y económica ejercida por quienes, de hecho, tienen sitiada la capital boliviana. En el futuro, al igual que en la crisis de mayo-junio de 2026 —que ahora se está disipando—, una espiral de violencia y otras dinámicas desestabilizadoras podrían empujar a Paz a la salida si intenta recurrir al ejército para responder a quienes se enfrentan a su Gobierno.
Su dimisión podría tener graves implicaciones para la seguridad y la democracia entre los vecinos sudamericanos de Bolivia. Aunque el desenlace es fundamental para el éxito del enfoque de la Administración Trump en el hemisferio occidental, en general pasa desapercibido para la mayoría de los responsables de Washington. Entre el 20 y el 30 de mayo de 2026, mientras se desarrollaba la crisis política y de seguridad, el autor se encontraba en Bolivia entrevistando a altos cargos políticos, empresariales y gubernamentales.
Los detalles
Este informe recoge las reflexiones del autor sobre las condiciones, los dilemas y las dinámicas que se están desarrollando en el país, así como sobre lo que podrían deparar los próximos meses. AntecedentesPaz y su Gobierno son un entramado de complejidad y contradicciones. Paz nació en España de madre española.
Tanto su padre, Jaime Paz Zamora, como su abuelo, Víctor Paz Estenssoro, fueron presidentes de Bolivia. Su trayectoria política se enmarca en la “izquierda del caviar”, que combina el legado de su padre como fundador del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) de Bolivia con su propia y sólida formación académica y experiencia profesional en el sector financiero estadounidense. Esa orientación, junto con el grupo heterogéneo de personas que llevó al poder como ministros de su gabinete y círculo de asesores, desempeña un papel importante en la crisis actual y en las decisiones que está tomando.
Paz es un “presidente accidental” que llegó al poder como descendiente de una estirpe de presidentes. Sin embargo, también aportó una tradición contemplativa e intelectual que, en opinión de algunas de las personas consultadas para este estudio, le ha impedido tomar medidas decisivas a la hora de definir el rumbo de su nuevo Gobierno y gestionar la crisis actual. Tras veinte años de gobierno del partido populista de izquierda Movimiento al Socialismo (MAS), una corrupción generalizada y una crisis económica que puso de manifiesto la profunda mala gestión del MAS, los votantes bolivianos estaban preparados para algo nuevo.
Qué dicen los expertos
Mientras tanto, las luchas internas entre el fundador del MAS y líder sindical de los cocaleros, Evo Morales; su sucesor, Luis Arce; y Andrónico Rodríguez, el joven líder cocalero que podría haber heredado el testigo del MAS, acabaron prácticamente con el partido en los meses previos a las elecciones de agosto de 2025. Aunque el MAS se retiró de facto de la escena política tras casi veinte años al frente del país, muchos miembros de las comunidades indígenas del Altiplano —principalmente de habla quechua y aimara— miraban con desconfianza a políticos de larga trayectoria y de orientación de derechas, como Jorge “Tuto” Quiroga, Samuel Doria Medina y Manfred Reyes Villa. Esa desconfianza se agravó durante el gobierno de transición de Jeanine Áñez, entre noviembre de 2019 y noviembre de 2020, a quien los grupos indígenas y otros colectivos marginados del Altiplano consideraban que había ido demasiado lejos.
Según esta opinión, Áñez intentó reorientar con demasiada rapidez las políticas de Bolivia y su alineación en materia de política exterior hacia una agenda de derechas tras la destitución en 2019 del presidente Morales, un cocalero populista de izquierdas. En las elecciones presidenciales de agosto de 2025, Paz, acompañado por su compañero de candidatura de la derecha tradicional, Sebastián Careaga, apenas obtenía apoyo en las encuestas hasta que Careaga abandonó la candidatura, lo que obligó a Paz a sustituirlo por Edmand Lara, un policía destituido conocido por su discurso contundente. Aunque las acusaciones penales previas contra Lara estaban bien fundamentadas según las personas consultadas para este estudio, el estilo machista de Lara y su contundente retórica anticorrupción conectaron bien con los votantes que buscaban una alternativa tanto al desacreditado MAS como a las élites tradicionales de la derecha.
El estilo de Lara contrastaba con la postura centrista e inclusiva de Paz, aunque, curiosamente, la complementaba. Paz realizó una famosa campaña por el altiplano andino en moto, visitando innumerables comunidades pequeñas, en su mayoría aimaras, y prometiendo identificarse con ellas y respetarlas. La credibilidad del compromiso de Paz se vio reforzada por las credenciales de su padre, miembro del MIR de izquierdas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





