
La "democratización" de la guerra: las tecnologías asequibles y autónomas que transforman el campo de batalla
La guerra en Ucrania ha acelerado un cambio de paradigma en los conflictos armados al demostrar que con drones o vehículos robotizados es posible alterar el equilibrio en el campo de batalla con inversiones mucho más...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La guerra en Ucrania ha acelerado un cambio de paradigma en los conflictos armados al demostrar que con drones o vehículos robotizados es posible alterar el equilibrio en el campo de batalla con inversiones mucho más reducidas, una tendencia que responsables de empresas españolas del sector de defensa han descrito como la "democratización" de la guerra. En el marco de una iniciativa impulsada por la OTAN para acelerar la incorporación de nuevas capacidades a sus Fuerzas Armadas, la Alianza ha puesto en marcha, en colaboración con España y la industria nacional de defensa, el ejercicio 'Task Force X Pilot 5', un ensayo destinado a integrar tecnología puntera en los países aliados. En el centro de entrenamiento militar de Lest, en Eslovaquia, a apenas 300 kilómetros de la frontera con Ucrania, soldados españoles han ensayado esta semana el uso de drones kamikaze, vehículos no tripulados y sistemas de guerra electrónica con el objetivo de reducir los plazos de adquisición y desplegar nuevas capacidades operativas en un plazo máximo de 24 meses.
Pero más allá de la sofisticación tecnológica, los responsables de varias de las empresas españolas participantes han coincidido en que el verdadero cambio reside en el coste y la accesibilidad de estas herramientas, capaces de ofrecer resultados hasta hace poco reservados a grandes plataformas militares y que han llevado a algunos a hablar ya de una "democratización" de los conflictos. "Los drones han cambiado todo lo que tiene que ver con la guerra. Han venido a democratizar la guerra", ha sostenido Iván Sal, cofundador de Asedios Group, empresa que ha desarrollado 'Sakul 630', un dron kamikaze que puede alcanzar hasta 180 kilómetros por hora en caída y que puede producirse en masa a un coste reducido.
Los detalles
En concreto, su aeronave --que es del estilo a las que usa Irán en su guerra contra Estados unidos, ha explicado Sal--, es capaz de destruir vehículos blindados y está a la venta por 50. Teniendo en cuenta que una única unidad de un misil Patriot cuesta al menos cuatro millones de euros, la reducción en el precio es considerable. En su opinión esto demuestra que "con menos dinero se pueden tener más medios y ser más eficientes", ya que para abatir una zona bastaría con lanzar diez de sus drones kamikaze a un precio de medio millón de euros.
"La guerra va a cambiar: antes los carros de combate eran los reyes, ahora son los drones en sus diferentes variantes", ha concluido. SACAR AL SOLDADO DEL CAMPO DE BATALLAPero el abaratamiento de las capacidades militares no es el único cambio que anticipa la industria, ya que otra de las tendencias que marcarán los conflictos del futuro pasa por reducir la exposición directa de los soldados mediante el uso de plataformas autónomas capaces de asumir tareas de alto riesgo. "El objetivo es sacar al soldado del campo de batalla y que no sean personas las que se enfrenten directamente", ha señalado Álvaro Carrasco, responsable de soluciones de defensa de Alysis Robotics, que ha diseñado 'Adriano', un robot terrestre 4x4 totalmente militarizado capaz de transportar logística táctica, realizar reconocimientos y vigilancia o sacar a personas del campo de batalla.
"El robot no duerme, no come, no tiene frío, no se coge vacaciones", ha proseguido en su explicación, para acto seguido advertir de que China lleva la delantera en cuanto a tecnologías disruptivas y que en Pekín ya cuentan con robots cuadrúpedos capaces de portar armas y entrar en espacios diseñados para humanos como escaleras o edificios. En este sentido, la guerra en Ucrania está sirviendo como campo de pruebas para adaptar este tipo de tecnologías a las necesidades reales del combate. Así lo sostienen responsables de Aunav, la división de sistemas robóticos autónomos del grupo español Escribano, cuyos vehículos terrestres no tripulados pueden ser utilizados para desactivar explosivos e incluso dar apoyo en una misión de ataque.
Qué dicen los expertos
Desde la compañía han subrayado no obstante que, aunque algunos de estos sistemas son capaces de desplazarse de forma autónoma y esquivar obstáculos sobre el terreno, las decisiones letales siguen dependiendo de un operador humano, que puede encontrarse a varios kilómetros del frente. "La metralleta no dispara de forma autónoma", han precisado. Fuentes castrenses han explicado que todos estos sistemas no buscan sustituir completamente a los militares, sino asumir las tareas más peligrosas.
"La máquina puede reemplazar al humano, pero nunca al cien por cien; siempre tiene que haber alguien que la maneje", han señalado, al tiempo que han considerado que una autonomía plena basada en Inteligencia Artificial todavía está "muy lejos". LA OTRA CARA: CÓMO DEFENDERSE DE LOS DRONESEl auge de los drones ha obligado también a desarrollar herramientas capaces de detectarlos y neutralizarlos antes de que alcancen sus objetivos. De hecho, en un escenario marcado por la proliferación de amenazas de bajo coste, la capacidad para identificar y compartir información en tiempo real se ha convertido en una prioridad para los ejércitos de la OTAN.
Para detectar drones, la compañía ART ha desarrollado un radar capaz de distinguirlos en un rango de hasta 90 kilómetros, mientras que la empresa Adrevex cuenta un sistema 'C-UAS' que detecta y neutraliza drones no autorizados. Sus sistemas pueden detectar drones a decenas de kilómetros de distancia y decidir si representan una amenaza para, en ese caso, interferir sus comunicaciones, dejarlos inmovilizados o incluso "cegarlos" para impedir que completen su misión. Para pasar al ataque, Indra ha desarrollado un vehículo blindado, el 'C-UAD ARANCE mobile system' capaz de lanzar con su cañón ataques hasta a 700 metros; mientras que Armmo, con sus drones Bandit-X, puede interceptar otros drones al alcanzar una velocidad de 350 kilómetros por hora.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





