
La experiencia traumática de Pastora Soler con su exrepresentante, que también llevó a Rocío Jurado y Lola Flores: “Siempre me veía gorda, me pasó factura”
Pastora Soler relató en su biografía Cuando se apagan las luces, aparecen las estrellas cómo la relación con Luis Sanz, el representante que también llevó a Rocío Jurado y Lola Flores, marcó su carrera y dañó su...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Pastora Soler relató en su biografía Cuando se apagan las luces, aparecen las estrellas cómo la relación con Luis Sanz, el representante que también llevó a Rocío Jurado y Lola Flores, marcó su carrera y dañó su autoestima durante años. El libro, publicado en noviembre, conecta ese control con una historia personal atravesada por la exigencia. La cantante sevillana sitúa el origen de ese vínculo en 1994, cuando Sanz asistió a una audición suya y pasó a convertirse en su mánager.
Pastora Soler tenía entonces 15 años, estuvo con él durante 10 años, hasta los 25, y sostiene que aquella etapa coincidió con una edad “complicada” en la que buscaba la perfección y dependía de su aprobación. En el libro, la artista, nacida como Pili Sánchez en Coria del Río y hoy con 47 años, describe a Sanz como “una persona complicada” y afirma que su influencia dominante llegó a afectar a su familia. Según relata, el representante trataba de controlar todos los aspectos de su vida: la imagen, las decisiones artísticas y hasta lo que hacía en su día a día.
Los detalles
La relación de Pastora Soler con su exmánager“Él quería controlar mi vida entera, y mis padres, con la mejor de sus intenciones, le dejaron. Sanz era capaz de llamar a mi casa a las tres de la madrugada porque se le había ocurrido una idea”, escribe. La presión, según su testimonio, no se limitó al plano profesional.
La cantante asegura que vivió bajo un cuestionamiento constante y que nunca recibió de él el apoyo que esperaba de la persona encargada de conducir su carrera. “Se supone que la persona que lleva tu carrera te tiene que apoyar, ayudarte a crecer... Siempre resaltaba lo que había salido mal o menos bien”, recuerda.
Añade que buscaba de forma permanente su aprobación y que asumió el alto grado de disciplina que le impuso, aunque “a veces se pasara de la raya”. Ese control alcanzó incluso su aspecto físico. Pastora Soler cuenta que, desde que cumplió 16 años y durante tres años consecutivos, tuvo que irse unos días en verano a casa de su representante en Marbella, una etapa en la que él insistía en que tenía sobrepeso, la puso a dieta y la empujó a hacer ejercicio.
Qué dicen los expertos
Su obsesión con el peso“Siempre me veía gorda, me puso a dieta y yo empecé a cuidarme y a practicar ejercicio. Quería convertirme en la muñequita que tenía en su cabeza. Gracias a Dios, la situación no me provocó ningún trastorno alimenticio”, explica.
También sostiene que la criticaba por su nariz, a la que calificaba de “muy fea”, y que le pedía que se la operara, algo a lo que se negó. La artista sí accedió, en cambio, a operarse el pecho. “Estaba algo acomplejada por mi falta de pecho”, admite en el libro.
Aunque el contrato terminó cuando ella tenía 25 años, la cantante asegura que Sanz siguió presente en su vida. Según cuenta, la llamaba después de verla en televisión para decirle que estaba “gordísima”, y esa dinámica consolidó una inseguridad que, con el tiempo, terminó por pasarle factura. Incluso cuando el representante falleció en 2012, se las arregló para seguir custodiando la cabeza de Pastora Soler: “Su obsesión, que hice mía, era que fuese perfecta.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





