
La formación de oro en abetos revela un proceso natural sorprendente
Encontrar oro dentro de las hojas de un árbol es un hecho confirmado por la ciencia. Un estudio publicado en la revista Environmental Microbiome demostró que algunos abetos rojos del norte de Finlandia contienen...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Encontrar oro dentro de las hojas de un árbol es un hecho confirmado por la ciencia. Un estudio publicado en la revista Environmental Microbiome demostró que algunos abetos rojos del norte de Finlandia contienen pequeñas partículas de ese metal precioso en sus agujas. La investigación, dirigida por Kaisa Lehosmaa y su equipo, buscó comprender cómo llega el oro a las plantas y cuál es el papel de los microbios que viven en su interior.
Los científicos partieron de la idea de que ciertas bacterias dentro de las hojas podrían ayudar a transformar el oro disuelto en el agua del suelo en partículas sólidas dentro del árbol. El trabajo sugiere que este fenómeno explicaría la presencia de oro en plantas cercanas a minas y plantea la posibilidad de usar los árboles como indicadores naturales para encontrar yacimientos subterráneos, evitando excavaciones costosas y daños al ambiente. Muestreo y análisis de agujas de abeto rojoPara avanzar en la investigación, el equipo recolectó 138 muestras de agujas de 23 abetos rojos que crecían cerca de un yacimiento aurífero en el norte de Finlandia.
Los detalles
Las muestras fueron examinadas con microscopía electrónica de alta precisión para buscar partículas diminutas, y se emplearon técnicas de secuenciación genética para identificar las bacterias presentes en las hojas. El objetivo era descubrir si había un vínculo entre la presencia de oro y ciertos microbios. Así, los investigadores compararon las muestras, observando la composición de las comunidades bacterianas en cada caso (agujas con y sin oro).
Detección de nanopartículas de oro y su relación con bacterias endófitasSolo en cuatro de los árboles estudiados se hallaron nanopartículas de oro en el interior de sus agujas, lo que representa el 17% de los ejemplares analizados. Estas partículas no estaban en la superficie, sino inmersas en los tejidos de la hoja, rodeadas por una matriz gelatinosa formada por bacterias. En las agujas que contenían oro, destacaba la abundancia de bacterias de los géneros Cutibacterium, Corynebacterium y el grupo P3OB-42.
Los resultados sugieren que estos microorganismos podrían transformar el oro disuelto en el agua en pequeñas partículas sólidas, mediante un proceso llamado biomineralización, donde la vida interviene en la formación de minerales. Implicancias ecológicas y aplicaciones del hallazgoAunque la cantidad de oro encontrada en cada árbol es mínima —menos de tres microgramos por kilo de hojas secas— el descubrimiento ofrece aplicaciones interesantes. Los árboles podrían funcionar como sensores naturales para localizar yacimientos de metales bajo tierra, permitiendo identificar zonas ricas en metales sin dañar el entorno.
Qué dicen los expertos
Esta técnica serviría para detectar oro y podría aplicarse a otros metales, tanto valiosos como tóxicos. Además, el estudio abre la posibilidad de usar plantas y bacterias para limpiar ambientes contaminados, por ejemplo, mediante musgos acuáticos capaces de filtrar metales pesados presentes en aguas afectadas por la minería. Qué implica el hallazgo y qué falta investigarEl estudio demuestra que las bacterias que viven dentro de las plantas pueden tener un papel en la acumulación de oro y otros minerales en sus tejidos.
Este descubrimiento genera nuevas preguntas sobre cuántas especies vegetales pueden realizar procesos similares y hasta qué punto los microorganismos influyen en la química interna de las plantas. Comprender estos mecanismos podría cambiar la forma en que se buscan recursos minerales y se restauran ecosistemas dañados por la minería. El equipo científico considera que apenas se ha dado el primer paso para explorar la relación entre plantas, bacterias y minerales en la naturaleza.
Avanzar en este campo permitiría desarrollar estrategias más sostenibles para la exploración y recuperación del entorno natural.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





