
La guerra se atreve con las centrales nucleares
Pocos días después de que las tropas rusas irrumpiesen a sangre y fuego desde el este a territorio ucranio, en febrero de 2022, el diplomático argentino Rafael Grossi, al frente del Organismo Internacional de la Energía...
Surgen avances clave en el escenario mundial. Pocos días después de que las tropas rusas irrumpiesen a sangre y fuego desde el este a territorio ucranio, en febrero de 2022, el diplomático argentino Rafael Grossi, al frente del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), puso sobre la mesa los “siete pilares indispensables” que los bandos debían seguir para evitar el desastre nuclear: la seguridad y salvaguarda de las instalaciones, el suministro eléctrico y los empleados. El ejército ruso ya controlaba Chernóbil y estrechaba el cerco a la central de Zaporiyia.
De poco sirvieron aquellos principios. El pasado día 22, la agencia de la ONU informó de varias ofensivas con drones sobre Zaporiyia, la mayor planta atómica de Europa, enclavada en Energodar, un municipio controlado por el ejército ruso.
Algunos, con decenas de proyectiles impactando sobre las instalaciones y sus aledaños. El 27 de abril, uno de estos vehículos bomba acabó con la vida de uno de los empleados de la planta.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





