
La jueza de los 3.000 menores juzgados: "A mí me gustaría condenar a los padres"
HistoriasLa jueza de los 3.000 menores juzgados: "A mí me gustaría condenar a los padres"Reyes Martel es una de los 81 jueces de adolescentes que hay en España. A muchos, los condena a trabajar o a hacer el Camino de...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. HistoriasLa jueza de los 3. 000 menores juzgados: "A mí me gustaría condenar a los padres"Reyes Martel es una de los 81 jueces de adolescentes que hay en España. A muchos, los condena a trabajar o a hacer el Camino de Santiago.
000 menores cumplen pena. Recuerda: "Aquel chaval fue prostituido por su familia. La jueza, rodeada de menores infractores ya rehabilitados.
Los detalles
Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 1 comentarioPedro SimónTexto Sergio González ValeroFotografías TextoFotografíasActualizado Lunes, 13 julio 2026 - 22:47La jueza de menores ha asistido a estruendosos derrumbamientos de vida adolescente y a las increíbles resurrecciones de después: "El chaval vivía con su familia en casas okupas. Estaba lleno de rabia. Había sido prostituido por sus padres, toxicómanos.
Siempre tenía una mueca triste. Tuve que juzgarlo por muchos delitos: hurtos, robos con violencia, contra la salud pública... Pensé que se nos iba de las manos.
La jueza ha visto a chicas delincuentes dadas por irrecuperables regresando de entre los escombros: por ejemplo, la canaria Wynna Zady, condenada 24 veces por robar miles de euros en tiendas y en domicilios, quien iba a casa, pegaba a su madre -cuenta- y desaparecía una semana. "Terminó Derecho y hoy es experta en intervención con menores". La jueza ha conocido a jóvenes que llevan el teléfono móvil como una Smith and Wesson: "El objetivo de aquellos tres no era pegar una paliza, sino grabarla y subirla a las redes.
Se lo hicieron a un chico con discapacidad cognitiva. Tiraron a esa persona a un cubo de la basura". La jueza ha tenido delante a madres desvencijadas como muñecas de trapo descosidas a patadas: "El hijo tenía la habitación hecha un estercolero, trataba a su madre como una sirvienta, creía que tenía derecho a pegarla porque le desconectó la wifi".
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





