
La última obsesión de una editora de belleza casi sinestésica: una pasión desenfrenada por el rojo... que incluye ruborizarse a lo bonzo
BellezaLa última obsesión de una editora de belleza casi sinestésica: una pasión desenfrenada por el rojo... que incluye ruborizarse a lo bonzoMe obsesionan los colores, sueño con colores, colecciono (lápices) de...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. BellezaLa última obsesión de una editora de belleza casi sinestésica: una pasión desenfrenada por el rojo... que incluye ruborizarse a lo bonzoMe obsesionan los colores, sueño con colores, colecciono (lápices) de colores... Este verano, le toca el turno al rojo.
Señora de rojo sobre fondo... rojo, podrían llamarme, en un guiño a Delibes. Actualizado Domingo, 19 julio 2026 - 00:27 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Enviar por emailRojo en las uñas, rojo en los ojos, rojo en la ropa...
Los detalles
LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT Confesiones de una editora de belleza que ha pisado un gimnasio por primera vez en 45 años: sentadillas mortales, limpieza facial a conciencia y mucho colorete Tengo el pelo rizado (a mucha honra) y esto es lo que pasó cuando me lo alisé después de casi 10 años sin hacerlo En otra vida fui pintora, seguro. O la maquilladora de Cleopatra, siempre y cuando la reina de Egipto se coloreara de verdad los ojos en azul turquesa, como la Elizabeth Taylor que la encarnaba en la peli. Es que me obsesionan los colores.
No llego a ser sinestésica como Milo, el niño de la discordia de la serie Su peor pesadilla, ni veo arcoíris cuando escucho música, pero a cambio sueño con combinaciones de tonalidades y colecciono cajas de lápices que me paro a observar como si de las joyas de la corona se tratasen. De hecho, una de 36 Polychromos de Faber-Castell que me regaló mi amiga Cris hace años es mi tesoro nivel anillo de Gollum. A veces los colores me persiguen, como el amarillo –¿Soy la única que cree que han proliferado como setas los coches en tono pollito?
En mi microcalle hay cinco aparcados a diario–; otras voy yo detrás de ellos. Ahora es el rojo el que me tiene sorbido el seso cual novio primerizo, una manía que tiene algo de genético, porque en el armario de mi madre no faltaban prendas ni accesorios carmesí (Kelly LeBrock en La mujer de rojo tuvo la culpa). Mi pasión roja en clave 2026 arrancó cuando me compré unas bailarinas de Adeba (2), la preciosa marca de mi amiga Isabel.
Qué dicen los expertos
Luego llegaron un bolso, donde nunca falta la crema de manos Tomato Leaves de Loewe (4), tanto por su olor como por su color, y un collar de coral. Y unas (otras) gafas de sol. Desde hace meses, no salgo de casa sin un detalle escarlata, porque aunque no sea yo la O'Hara, mi tara (cromática) la tengo.
Descubro con alegría que no estoy sola, que existe una teoría en decoración, la del rojo inesperado, popularizada por la interiorista Taylor Migliazzo Simon, que dice que añadiendo algo de este tono a cualquier habitación la va a mejorar. Christian Dior, un genio, ya se olía que el color tiene mucho que decir e, incluso antes que Valentino, incluía en sus colecciones algún vestido carmesí simplemente para llamar la atención, truco que no ha tardado en replicar Jonathan Anderson en la última colección Crucero de la maison.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




