
Mataró vibra con Lamine y la cuadrilla de Eibar arropa al héroe Oyarzabal: “Nuestro campeón”
Mundial de FútbolMataró vibra con Lamine y la cuadrilla de Eibar arropa al héroe Oyarzabal: “Nuestro campeón”Rocafonda se vuelca con el atacante, mientras miles de personas vuelven a congregarse en la plaza de Colón y...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Mundial de FútbolMataró vibra con Lamine y la cuadrilla de Eibar arropa al héroe Oyarzabal: “Nuestro campeón”Rocafonda se vuelca con el atacante, mientras miles de personas vuelven a congregarse en la plaza de Colón y también en el Fòrum de Barcelona iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Aficionados celebraban la victoria del partido entre España y Argentina, anoche en la plaza de Colón, en Madrid. Pablo MongeJon JiménezIrene GuevaraPablo BiniMikel OrmazabalMadrid / Mataró / Barcelona / San Sebastián - 20 jul 2026 - 01:38CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceAntes siquiera de que comenzara el Mundial, las calles de aquel domingo de junio se debatían entre el rugir de las peñas vaticanas y el entusiasmo por los conciertos multitudinarios de Bad Bunny.
Así lo atestiguaban tanto el fervor blanco y dorado como las conversaciones de la terraza. Sentado en una de las mesas, un hombre revisaba ante la atenta mirada de su novia el álbum de cromos del Campeonato del Mundo. “La última vez que lo hice fue en 2010, cuando tenía 11 años.
Los detalles
Hacerlo ahora es como volver a ser niño”, le explicaba a su novia. Entonces, ni el presagio soñaba con una España en la final de Nueva York. Si el escritor Javier Marías definió el fútbol como la recuperación semanal de la infancia, el Mundial es la intensificación de esa máxima, la promesa de que la felicidad está aquí, disponible, a un simple golpe de balón.
Una final es una fábrica de recuerdos. “La de 2010 la vimos en Villaviciosa, en casa de mi cuñada. Hice ensaladilla rusa”, dice uno.
Otro la vio en una pantalla gigante en Denia con amigos con los que ya no tiene contacto. Recuerda la lluvia de cerveza con el gol de Iniesta, los cláxones, y que cuando iba saliendo la luz nadie quería irse a casa todavía. Una señora saca el móvil y muestra una foto en la que abraza a Nelson, un amigo, en plena celebración.
Qué dicen los expertos
Aún hoy, dieciséis años después, la tiene colgada en su casa, a pesar de que hace años que no lo ve. Uno la vio solo en Lyon en una habitación mientras escribía el proyecto final de carrera de su ingeniería: “Hoy espero verla más acompañado”. Más informaciónCrónica | España habita la eternidadA dos horas del comienzo de la final, las calles de Madrid ya denotan ese peso de las tardes que vencen al olvido.
Es raro levantar la mirada y no encontrarse con un reguero constante de banderas y camisetas de España. En la plaza de Colón, donde miles de personas ven el partido en dos pantallas gigantes, son ánimos entrecortados los de la primera parte, como si solo fuera una toma de contacto. La amarilla a Enzo Fernández es lo más celebrado en la plaza, casi como un gol.
La afición desconfía más del árbitro que de Argentina.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




