
La medida del asco
'CASO KOLDO'OpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosLa medida del asco La condena a Ábalos, García y Aldama está sustentada en una avalancha de...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: 'CASO KOLDO'OpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosLa medida del asco La condena a Ábalos, García y Aldama está sustentada en una avalancha de datos fácticos en los que la confesión del empresario, pese a su espectacularidad, solo ha tenido un papel de acompañamiento de la investigación iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Captura de la señal del Tribunal Supremo en la que aparecen Víctor de Aldama (a la izquierda), José Luis Ábalos (segundo por la derecha) y Koldo García. - (EFE)Jordi Nieva-Fenoll22 jun 2026 - 16:28CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceHay veces que uno lee una resolución judicial y, observando los hechos explicitados, lo único que puede sentirse es repugnancia y profunda vergüenza.
Es lo que le sucede a cualquier persona con mentalidad democrática leyendo la sentencia de condena de José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama. Y, pese a la contundencia de lo que acabo de decir, ni siquiera sé si he hecho auténtica justicia en el orden en la cita de los tres condenados. Voy a ahorrarles detalles técnicos, para los que les remito a la lectura de una sentencia bien redactada cuyo único defecto es que, sin duda, podría ser bastante más breve, aunque ese es un mal generalizado en las sentencias mediáticas.
Los detalles
En sustancia, se describe cómo una persona dedicada al mundo de los negocios —Aldama—, se gana la confianza y ve la oportunidad de convertirse en conseguidor de nada menos que un ministro —Ábalos—, utilizando para ello, no solamente a alguien —Koldo García— que, como se deduce de la sentencia, acaba actuando como una suerte de valido del ministro, sino también aprovechándose de la voluntad de ganar ilegítimamente dinero de este último, apelando incluso a la posibilidad de financiar sus veleidades íntimas directa o indirectamente. De hecho, fue el propio exministro el que, durante el proceso, afirmó no haber renunciado al acta de diputado cuando se abrió la instrucción, básicamente para continuar teniendo ingresos. Cabe entender que el condenado no comprende que el sueldo de un diputado existe para representar a la ciudadanía, y no a modo de mamandurria.
En todo caso, flaco favor se ha hecho a sí mismo y al resto de condenados, puesto que de haber renunciado a ser diputado, el caso hubiera pasado de inmediato a la Audiencia Nacional, y a buen seguro se seguiría instruyendo, llegando la segura sentencia condenatoria dentro de unos diez años, tiempo en el que pueden pasar miles de acontecimientos que, de un modo u otro, atenúen los efectos personales de la condena, entre otros, la ancianidad.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





