La moción instrumental
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Contenido solo para suscriptoresLa moción instrumentalNEWSLETTER 'POLÍTICA'Los nervios se perciben en algunos aliados parlamentarios ante la sucesión de casos de presunta corrupción del PSOEPedro Sanchez durante su conferencia de prensa de ayer en Roma Francesco Fotia / Lola García 28/05/2026 06:00 La sucesión incesante de informaciones sobre presunta corrupción alrededor del PSOE está teniendo ya un efecto en los aliados parlamentarios de Pedro Sánchez. Los nervios empiezan a aflorar en algunos, aunque de momento no hay señales de un posible cambio de bando. En Sumar cundía ayer el desconcierto.
Nadie se esperaba que el juez Pedraz, que no es considerado por la izquierda sospechoso de afinidades políticas conservadoras, ordenase a la Guardia Civil entrar en la sede del PSOE para buscar pruebas de si el partido pagó a personajes como la ex militante Leire Díez para frenar investigaciones policiales y judiciales sobre los socialistas. Con todo, el flanco más delicado es, sin duda, el del PNV. Después de la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, los nacionalistas vascos hicieron llegar al Gobierno su intención de marcar ciertas distancias para minimizar daños colaterales.
Los detalles
De ahí que su máximo responsable, Aitor Esteban, hiciera unas declaraciones en las que consideraba “irresponsable” que Sánchez siguiera con la legislatura “más allá de 2026”. Ante las interpretaciones sobre una inminente ruptura, el propio Esteban salió horas después a dejar claro que su intención no es apoyar una moción de censura del PP. Por su parte, Junts tampoco se ha abonado a una operación de ese tipo.
Miriam Nogueras ha sido muy crítica con Sánchez, pero se ha limitado a recordar que ya pidieron una cuestión de confianza hace un año. Lo cierto es que ni unos ni otros están en disposición de dar ese salto. En los contactos que periódicamente tienen los dirigentes de Junts y del PNV no se ha discutido en serio sobre la posibilidad de una censura, ni siquiera instrumental, es decir, no para votar directamente a Alberto Núñez Feijóo como presidente del Gobierno, sino para convocar las generales.
De hecho, puede parecer una idea sencilla con la que convencer a los nacionalistas, pero aterrizarla en la realidad es complejo. Para que la moción prosperase, habría que votar un candidato a presidente, aunque fuera con el compromiso de permanecer de forma provisional el tiempo mínimo para convocar las elecciones. Sería poco probable que el PP permitiera que otra persona que no fuera su líder se sometiera a la votación del Congreso como presidente.
No solo porque sería un paso atrás de Feijóo que no haría más que debilitar su liderazgo, sino también porque, por poco que estuviera en ese puesto, estamos hablando de algunos meses con un presidente interino cuando podría pasar cualquier cosa teniendo en cuenta la inestable situación doméstica y aún más la internacional.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




