
La niña que canta mientras le aplican inyecciones para crecer: el sueño de conocer a Messi y hacerle una pregunta muy especial
Todas las noches, antes de dormir, Emma Costa sabe que llega el momento que menos le gusta del día. Pero antes de hablar de la inyección, ella quiere contar quién es: va a tercer grado, dice que le encanta Plástica y...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Todas las noches, antes de dormir, Emma Costa sabe que llega el momento que menos le gusta del día. Pero antes de hablar de la inyección, ella quiere contar quién es: va a tercer grado, dice que le encanta Plástica y asegura, orgullosa, que en la escuela tiene “todo sobresaliente”. También cuenta que en casa es feliz con su mamá Daiana, su hermano Francisco —al que llama “Chachico”— y sus animales, una perra y una gata.
Con ocho años dibuja y pinta, imagina futuros posibles y sueña con tener algún día un perro salchicha rescatado para el que ya tiene reservado un nombre: Alvin. Después llega el momento del tratamiento. Daiana Costa, su mamá, prepara la medicación que necesita: carga la lapicera con la hormona de crecimiento y busca un lugar distinto del cuerpo donde aplicar la inyección, distinto al del día anterior.
Los detalles
A veces es el brazo; otras, la pierna; o la panza. Mientras la aguja entra en la piel, Emma canta. “Yo canto para que no me duela el pinchazo”, explica Emma, de una manera con su dulce voz.
Esa es la estrategia que encontró para atravesar un momento que se repite casi todas las noches desde octubre de 2024. “Canta las canciones que están de moda, las que le gustan, sobre todo las de Yami Safdie, que es su ídola. Esa es su forma de hacerlo más llevadero”, cuenta la mamá.
La escena se volvió parte de la vida cotidiana de la familia: hasta el momento, Emma recibió 572 dosis de hormona de crecimiento. A pesar de ello, Emma sigue siendo una nena que tiene sueños y curiosidades. Quiere ser médica, modelo y algún día conocer a Lionel Messi.
Qué dicen los expertos
Pero no busca solamente una foto con él: quiere hacerle una pregunta que repite desde hace tiempo, saber si cuando era chico y recibió el mismo tratamiento que ella también sentía dolor. “Quiero preguntarle a él y a la mamá si también le dolía como me duele a mí“, dice Emma, recién llegada de la escuela. Aunque no le gusta el fútbol, la niña siente con el capitán de la Selección otra conexión.
“Me gusta Messi porque tiene lo mismo que yo”. Detrás de cada inyección de Emma hay otra historia: la de una madre que hace años aprendió a pelear contra diagnósticos difíciles, problemas de salud, burocracias y momentos en los que parecía que no iba a poder más. La historia de una familia que busca que una nena pueda seguir creciendo sin que nada más interrumpa ese camino.
Una enfermedad difícil de detectar y el inicio del tratamientoEmma nació el 6 de noviembre de 2017 y durante sus primeros años tuvo un crecimiento que parecía estar dentro de lo esperable. Sin embargo, alrededor de los dos años, Daiana empezó a notar que algo había cambiado: la nena dejó de crecer al ritmo esperado y, a pesar de los controles habituales con el pediatra, no había un diagnóstico que explicara lo que estaba ocurriendo. La ropa y el calzado le seguían quedando durante mucho tiempo, no aumentaba de peso como otros chicos de su edad y mantenía algunas conductas que llamaban la atención de su mamá.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




