
La noche que hundieron al Rainbow Warrior, el barco insignia de Greenpeace que desafiaba los ensayos nucleares franceses
Dos cargas explosivas ocultas en el casco bastaron para hundir el buque insignia de Greenpeace. El crimen escaló a un escándalo internacional cuando la investigación reveló que el ataque no había sido obra de...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Dos cargas explosivas ocultas en el casco bastaron para hundir el buque insignia de Greenpeace. El crimen escaló a un escándalo internacional cuando la investigación reveló que el ataque no había sido obra de delincuentes comunes, sino del propio Estado francés, que planificó el sabotaje en territorio aliado para impedir la resistencia civil contra sus pruebas nucleares. Semanas antes, a comienzos de julio de 1985, el Rainbow Warrior acababa de completar una misión humanitaria: la evacuación de los habitantes de la isla de Rongelap, afectada durante décadas por la radiación de los ensayos nucleares estadounidenses.
Tras esa operación, el barco atracó en el puerto de Auckland para reabastecerse y realizar tareas de mantenimiento. Su siguiente destino era el atolón de Mururoa, donde intentaría interponerse a los nuevos ensayos atómicos franceses. Pero los servicios secretos se adelantaron.
Los detalles
La noche del 10 de julio de 1985, el puerto de Waitematā se convirtió en escenario del primer atentado terrorista de la historia de Nueva Zelanda. El antiguo pesquero reacondicionado —cuyo nombre evocaba una profecía indígena sobre los protectores de la Tierra— quedó condenado cuando dos explosiones rompieron la calma de la bahía. La tragedia alcanzó su punto más dramático cuando el fotógrafo portugués Fernando Pereira regresó al interior de la embarcación tras la primera detonación para recuperar sus cámaras.
La segunda carga explotó segundos después y lo dejó atrapado mientras el barco se hundía. El atentado desmintió las versiones oficiales del Palacio del Elíseo y convirtió una operación secreta de sabotaje en uno de los episodios más emblemáticos de la historia del activismo ambiental. Infiltración y sabotaje en las sombras de AucklandLa operación que la inteligencia francesa bautizó como Operación Satánica comenzó meses antes de las explosiones.
La primera integrante del plan fue Christine Huguette Cabon, agente de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE), quien se infiltró en las oficinas de Greenpeace en Auckland bajo la identidad falsa de “Frédérique Bonlieu”. Su misión era obtener información sobre los movimientos del Rainbow Warrior: rutas de navegación, horarios y detalles de la tripulación que preparaba una campaña contra los ensayos nucleares franceses en Mururoa. Con esos datos, un equipo de buzos tácticos y agentes de apoyo ingresó clandestinamente en Nueva Zelanda utilizando pasaportes falsos.
Qué dicen los expertos
Algunos se presentaron como turistas; otros, como tripulantes del yate Ouvea, la embarcación utilizada como apoyo logístico de la operación. Los explosivos magnéticos fueron trasladados en balsas inflables hasta el muelle Marsden, donde estaba atracado el barco de Greenpeace. El objetivo era claro: inutilizar la embarcación antes de que pudiera llegar al área de pruebas nucleares francesas.
En esas aguas, el gobierno desarrollaba un controvertido programa de ensayos que consistía en detonar artefactos nucleares en galerías subterráneas excavadas bajo los atolones de Mururoa y Fangataufa. Las explosiones liberaban energía equivalente a decenas de veces la bomba de Hiroshima, fracturaban la roca volcánica y alimentaban el temor a filtraciones radiactivas en el océano Pacífico. Para los movimientos ecologistas, aquel territorio se había convertido en el principal símbolo de la oposición internacional a las pruebas nucleares francesas.
Por eso, la noche del ataque, la tripulación aprovechó la escala en Auckland para reabastecer el barco y realizar tareas de mantenimiento. Horas antes, varios integrantes de Greenpeace habían celebrado el cumpleaños del activista Steve Sawyer. Cerca de la medianoche, mientras la mayoría dormía, los agentes franceses entraron en acción.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





