
La quiebra económica de la xenofobia
BrexitOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosLa quiebra económica de la xenofobiaEn el Brexit, como en todas las recetas imbéciles, todo falló...
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Última hora de los mercados: BrexitOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosLa quiebra económica de la xenofobiaEn el Brexit, como en todas las recetas imbéciles, todo falló iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Manifestantes exigen la reincorporación del Reino Unido a la UE, este lunes en Londres. Wiktor Szymanowicz (Wiktor Szymanowicz/Future Publishing via Getty Images)Xavier Vidal-Folch27 jun 2026 - 05:45CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceUnanimidad.
Ningún estudio sobre el balance del Brexit, diez años después de iniciado, le anota ningún logro. Todos certifican el desastre que allegó. Un retroceso en la economía, de entre el 6% y el 8% del PIB.
Detalles económicos
Una mayor brecha de prosperidad relativa (PIB per capita), de unos ocho puntos, entre España-Italia-Países Bajos, que aumentaron en torno a un 112%, y Reino Unido (104%) (Financial Times). 000 millones de libras (más de un billón de euros) en activos financieros de la City, al continente. En política, la autodestrucción del partido tory que lo propulsó, y su trasvase a la ultraderecha más chovinista y agresiva, amén de la alteración de todo el sistema institucional.
Históricamente, restalla ahora el desencaje de una nación —que aún influía hace diez años— en el mundo del desorden internacional y de la agónica pelea por la hegemonía entre las dos grandes superpotencias, EEUU y China. De “país referente de la UE”, que afianzaba su “especial relación” con EE UU, pasó a erial prescindible, salvo por su potencia militar y atómica. El lector atento lo palpó, aquí se subrayó año tras año.
Y se ha corroborado estos días al publicarse los resultados de distintos trabajos académicos. Todos concuerdan y convergen: del Global Trade Policy Observatory (GTPO) al NBER, pasando por el Center for European Reform (CEP), la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OPBR), el Centre for Economic Policy Research (CEPR), o en demoscopia, el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores: dos tercios quieren volver. Nunca hubo un episodio suicida así, el “primer caso” de desmantelamiento, aunque limitado, de “una integración económica” (GTPO, 18 de junio).
La opinión de los analistas
Romper Europa lleva al abismo… a quien lo intenta. Para evitar disparates parejos, es clave identificar su causa principal. La operación fallida se presentó como un plan para mejorar el nivel de vida ciudadano, tras años de declive.
Su fundamento doctrinal se forjó en una fe nacionalista exacerbada, autosuficiente, supremacista: ellos solos lo harían mejor, recuperarían el control de sus viejas leyes, y sin el corsé de la Unión multiplicarían las ventajas de su influencia individual: el Global UK.
Los mercados financieros siguen de cerca el desarrollo mientras los inversores evalúan su probable impacto.



