
La refugiada vietnamita que ha liderado las salas de los mejores restaurantes asiáticos en Madrid: "También me llamó Berasategui, pero no pintaba nada"
GastronomíaLa refugiada vietnamita que ha liderado las salas de los mejores restaurantes asiáticos en Madrid: "También me llamó Berasategui, pero no pintaba nada"Ahora trabaja en el comedor chino Tse Yang, el primero...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. GastronomíaLa refugiada vietnamita que ha liderado las salas de los mejores restaurantes asiáticos en Madrid: "También me llamó Berasategui, pero no pintaba nada"Ahora trabaja en el comedor chino Tse Yang, el primero que abrió en la capital con un concepto gastronómico. Su pato laqueado es uno de los más laureados de la ciudad. Entre sus clientes, empresarios, políticos y jugadores de fútbol Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarLucía, nombre español con el que se la conoce, en la sala del restaurante Tse Yang.
ÁNGEL NAVARRETEAMAYA GARCÍASEGUIR AUTORActualizado Miércoles, 24 junio 2026 - 13:04Cuando le pido a Lucía que me envíe su nombre completo por whatsApp para que no haya errores al escribirlo, esta mujer menuda y dicharachera añade un mensaje breve: «Me he dado cuenta hablando contigo de que he vivido muchas cosas. Por favor, no me pongas en un listón muy alto. Sólo soy una pequeña mujer trabajadora».
Los detalles
De lo primero, no hay duda. Sus 51 años están plagados de capítulos dignos de una serie de Netflix. A la referencia de pequeña mujer quizá habría que ponerle entre medias un gran, para ser justos.
Empecemos por el principio para ir entendiendo toda la historia de la que ha sido jefa de sala de los mejores restaurantes orientales de la capital, del Asia Gallery del Palace al Tse Yang del Villa Magna, el primer chino de lujo de Madrid. Lucía llegó a España con su familia cuando tenía 15 años. «Salimos de Vietnam como refugiados de guerra y fuimos a China», recuerda.
Su hermano mayor se separó de ellos y puso rumbo a Francia, primero, y a España, después. Durante 10 años, se perdieron el rastro mutuamente. «Mi hermano Pablo abrió un restaurante en Madrid gracias a la ayuda de un empresario chino y pudo buscarnos».
Qué dicen los expertos
Los localizó en el país asiático y el reencuentro se produjo en Madrid. «Somos siete hermanos más uno adoptado», cuenta orgullosa. El pato laqueado de Tse Yang, su plato estrella.
En plena adolescencia, se tuvo que integrar en un colegio -el María Guerrero- sin hablar el idioma y sin conocer a nadie. «Mi hermano pequeño y yo íbamos con el diccionario en la mano todo el día». Tardó bastante en aprender el idioma; no por capacidad, si no como acto de rebeldía.
Mi vida cambió de un día para otro y nadie me preparó». Le dio por aprender inglés. «Como no tenía dinero, me iba a la Fnac de Callao y me ponía a leer allí libros.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





