
Lo que Scaloni entendió antes que muchos líderes: la comunicación también gana partidos
Argentina perdía 2-0 frente a Egipto y estaba al borde de la eliminación. En ese momento, el partido dejó de ser una cuestión táctica para convertirse en una prueba de liderazgo. Ya no importaban solamente los esquemas,...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Argentina perdía 2-0 frente a Egipto y estaba al borde de la eliminación. En ese momento, el partido dejó de ser una cuestión táctica para convertirse en una prueba de liderazgo. Ya no importaban solamente los esquemas, el talento o la preparación física.
La verdadera pregunta era otra: ¿qué hace que un equipo no se desmorone cuando todo parece escaparse? La Selección reaccionó, dio vuelta el resultado y ganó 3-2. Pero la enseñanza más interesante no llegó con el gol de la victoria, sino unos minutos después, cuando Lionel Scaloni explicó el partido con una frase que pasó casi desapercibida: “Si se perdía, mañana había que seguir”.
Los detalles
Puede parecer una declaración simple. Sin embargo, allí hay una idea que trasciende al fútbol. Scaloni no les quita presión a sus jugadores, los ayuda a gestionar el miedo.
Y esa diferencia puede explicar buena parte del éxito de esta Selección. Durante años asociamos el alto rendimiento con talento, disciplina, preparación física, estrategia o fortaleza mental. Pero existe una capacidad que atraviesa y potencia a todas las demás, aunque rara vez ocupa el centro del análisis: la comunicación.
No la comunicación entendida como la habilidad para hablar mejor o dar discursos motivacionales, sino como la capacidad de construir conversaciones que generan coordinación, confianza y decisiones efectivas cuando la presión, la incertidumbre o el error amenazan con desorganizar al equipo. A esa capacidad la llamo Comunicación de Alto Rendimiento. Cuando hablo de conversaciones, no me refiero solamente a palabras.
Qué dicen los expertos
Hablo de los intercambios —verbales y no verbales— mediante los cuales un equipo interpreta lo que pasa, distribuye responsabilidades, toma decisiones, construye confianza y coordina acciones. Fernando Flores, referente de la ontología del lenguaje y de la teoría de las “conversaciones para la acción”, planteó que buena parte del funcionamiento de las organizaciones depende de la calidad de sus compromisos y conversaciones. En otras palabras: los equipos no solo trabajan juntos; antes necesitan conversar de una manera que les permita actuar juntos.
Porque los equipos no empiezan a romperse cuando reciben un gol. Empiezan a romperse cuando dejan de conversar bien. Cuando el error genera miedo.
Cuando la crítica reemplaza al aprendizaje. Cuando cada uno empieza a protegerse en lugar de pensar en el equipo. La profesora de Harvard Amy Edmondson demostró, a través de sus investigaciones sobre seguridad psicológica, que los equipos más efectivos no son aquellos donde nadie se equivoca, sino aquellos donde las personas pueden reconocer errores, pedir ayuda y expresar desacuerdos sin temor a ser castigadas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





