Los humanos primero
Contenido solo para suscriptoresLos humanos primeroPenínsulasSilencio de la alta política y del poder tecnológico ante la encíclica papal sobre la IAAndroides en formacicónAgencias Enric JulianaMadrid 02/06/2026 06:00...
Surgen avances clave en el escenario mundial. Contenido solo para suscriptoresLos humanos primeroPenínsulasSilencio de la alta política y del poder tecnológico ante la encíclica papal sobre la IAAndroides en formacicónAgencias Enric JulianaMadrid 02/06/2026 06:00 Actualizado a 02/06/2026 08:32 La encíclica del papa León XIV sobre la Inteligencia Artificial está teniendo un fuerte impacto en la opinión pública, sobre todo en la opinión publicada. ‘Magnífica humanidad’, un título bellísimo en un tiempo sombrío. Aún es pronto para saber cuáles serán los efectos de esa encíclica sobre la cuestión de fondo que se plantea en sus 53 páginas, organizadas en 244 puntos: el control humano sobre la IA, la responsabilidad última en el nuevo sistema nervioso de las sociedades desarrolladas, la conducción o la autopropulsión de la red tecnológica que va a modificar las estructuras más profundas de la humanidad hasta el punto de poder someterla o destruirla.
La Entidad que un día podría plantearse como objetivo la extinción de una Humanidad evaluada como poco eficiente. El texto está siendo muy comentado en los medios de comunicación, es muy citado en las redes sociales y está suscitando una opinión claramente positiva en círculos profesionales y científicos de Occidente. Todos aquellos que tienen motivos objetivos para sentirse más amenazados por el desarrollo de la IA (toda clase de profesionales liberales, cuadros empresariales medios, periodistas, profesores, maestros, artistas, gestores de distinto rango…), simpatizan en estos momentos con el documento dado a conocer por el Papa hace ocho días.
Los detalles
Lee tambiénCardenal Omella: “El Papa expresa el anhelo de una ética compartida ante el caos del mundo”Enric Juliana, Susana QuadradoSobre las cosas nuevasEnric JulianaBuena parte de la izquierda ilustrada aplaude a León XIV, de igual modo que sus padres y abuelos aplaudieron en 1963 la Pacem in Terris de Juan XXIII, dirigida “a todos los hombres de buena voluntad”, en la que se establecían los fundamentos morales de la ‘coexistencia pacífica’ entre los dos bloques enfrentados durante la primera guerra fría. Publicada dos meses antes del fallecimiento de Angelo Maria Roncalli, bautizado por el pueblo romano como el “Papa bueno”, ese documento situaba el respeto a los derechos humanos en el centro de la política internacional. Democristianos y comunistas empezaron a hablar con la encíclica de Juan XXIII sobre la mesa.
Esos derechos humanos fueron vulnerados muchas veces, pero la lucha entre los dos bloques apelaba constantemente a ellos. El bloque occidental exigía el máximo respeto a la libertad individual y el bloque socialista daba prioridad a la igualación social. Durante años, la lucha política e ideológica en el mundo hablaba de valores.
Se mataba en nombre de valores. Hoy se despliegan mapas, se dibujan ‘espacios vitales’ y se habla de supervivencia.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.



