Los neurocientíficos descubren qué pasa en el cerebro cuando no podemos parar de reír
Los neurocientíficos descubren qué pasa en el cerebro cuando no podemos parar de reírNeurocienciasIdentificados dos tipos diferentes de risa reguladas por áreas distintas del cerebro: una es espontánea e involuntaria y...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Los neurocientíficos descubren qué pasa en el cerebro cuando no podemos parar de reírNeurocienciasIdentificados dos tipos diferentes de risa reguladas por áreas distintas del cerebro: una es espontánea e involuntaria y la otra, más controlada La risa espontánea evolucionó como mecanismo para reforzar la cohesión social, según los investigadores Klaus Vedfelt / Getty Josep CorbellaBarcelona 23/06/2026 17:00 Cuando una persona tiene un ataque de risa descontrolado, se le activan áreas del cerebro distintas que cuando ríe por un chiste o por una situación graciosa, afirman neurocientíficos que han investigado qué ocurre en el cerebro cuando reímos. En ataques de risa involuntarios, se activan regiones del cerebro profundo que evolucionaron hace millones de años para favorecer la cohesión social y reducir la agresividad entre miembros de una misma especie. La activación de estas regiones tiene además un potente efecto analgésico.
Por el contrario, en el humor provocado por situaciones cómicas, que los investigadores llaman risa voluntaria, se activan regiones del córtex cerebral que han evolucionado más recientemente en el género humano y que están relacionadas con el lenguaje. A diferencia de la risa descontrolada, la risa voluntaria se caracteriza por sonrisas y episodios de risa breves. La risa espontánea inhibe la agresividad, favorece la cohesión social y tiene un potente efecto analgésico“El juego entre animales puede comportar golpes accidentales que se pueden percibir como ataques.
Los detalles
La risa espontánea emergió como un comportamiento para comunicar a los demás ‘solo estamos jugando’”, declara a La Vanguardia Fausto Caruana, coautor de la investigación, del Instituto de Neurociencias de Parma (Italia). “En la risa espontánea, se modulan la serotonina y las endorfinas, lo que hace que se experimente placer en presencia de los individuos con los que se está riendo”. Las vocalizaciones asociadas con este tipo de risa se han observado en múltiples especies de mamíferos sociales, como chimpancés y gorilas, pero también elefantes y ratones, entre otros.
Según la investigación presentada hoy en Trends in Neurosciences, la risa voluntaria es un tipo de risa diferente. No provoca la misma descarga de endorfinas y serotonina, ni la misma sensación de alegría, ni tiene el mismo efecto analgésico y además se manifiesta de manera distinta. “En la risa espontánea, algo se pone en marcha y no puedes parar.
En la risa voluntaria, las personas ríen al mismo tiempo al final de una frase y después paran y respiran al mismo tiempo”, declara en un comunicado Sophie Scott, también coautora de la investigación, del University College de Londres. Esta sincronización entre personas en la risa voluntaria indica un nivel de control que no se da en la risa involuntaria. Los autores del trabajo creen que la risa voluntaria “apareció como una forma de imitación de la risa espontánea”, declara Caruana.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





