
Un Morante de ensueño y cabreado con la doble vara de medir de Alicante: Talavante, a hombros con una gran corrida de Santi Domecq
Feria de HoguerasUn Morante de ensueño y cabreado con la doble vara de medir de Alicante: Talavante, a hombros con una gran corrida de Santi DomecqEl maestro sale andando después de que el palco le niegue las dos orejas...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Feria de HoguerasUn Morante de ensueño y cabreado con la doble vara de medir de Alicante: Talavante, a hombros con una gran corrida de Santi DomecqEl maestro sale andando después de que el palco le niegue las dos orejas con el cuarto y se las conceda al extremeño por una faena menor Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarMare NostrumAndrés VerdeguerEfe AlicanteEfe AlicanteActualizado Martes, 23 junio 2026 - 23:19Morante de la Puebla deja una tarde de ensueño en Alicante, de toreo macizo y entregado. Triunfa, pero se marcha a pie tras cortar una oreja a cada toro. La doble y triunfalista vara de medir del palco presidencial, que ha concedido dos orejas a Talavante tras una faena a medio gas, rematada con una estocada que hacía guardia, a un toro de 'revolución', ha enfadado al de la Puebla del Río.
El escaso rigor de la plaza de toros de Alicante ha quedado de manifiesto. La corrida de Santiago Domecq fue, con Madrugador, Comunero, Sindicalista, Duermevela, Revolucionario y Malduerme, como para armar una revolución, no domir y soñar despierto el toreo. Menos mal que Morante abría cartel y empezó a dictar la lección.
Los detalles
Madrugador levantó la corrida con fondo encastado y bravo. Morante asumió el reto sin especular. El castaño, carifosco y basto fue rompiendo, y a quien firma se le escapó un ole con sólo ver a Morante asentarse para proponer la primera verónica tras los lances de tanteo: Semidefrente, asentado sobre los riñones y el capote natural, eh toro.
Las manos altas, la realidad a la verónica salió con alguna tropezada, pero la propuesta, mando y caricia, ganando el paso, mereció la pena por expresión y torería. Tras una intensa pelea en varas, donde tuvo mérito el aguante de Germán González, siguió un quite de chicuelinas luminosas, toreadas con alegría. Y en banderillas reseñar el par de José María Amores salvando por milímetros los pitones y un capotazo magistral de Fernando del Toro por la mano diestra.
La faena de Morante fue encajada y torera. Sin escatimar, pero sin estridencias por el fondo encastado y bravo de Madrugador. El toreo inicial fue ayudado por alto, apretado, barroco y por abajo se cayó una trincherilla faraónica.
Qué dicen los expertos
El toro embistió con seriedad por la mano diestra y por el izquierdo más por dentro. Morante, de azul Alicante y oro, con hombreras amplias y caídas, rollo Esplá —aquí nada es casual—, no dudó en redondo, sin rectificar, con mando sobre la embestida que empujó con verdad las telas. Al natural, el compromiso.
Los terrenos pensados de rayas adentro y una última serie sobre la diestra ganando el paso. La estocada seca, seria. Como fue el toro y el toreo que expresó Morante.
En estado de gracia, imposible dormirse con este torero, con otro toro de la reata del insomnio — Duermevela, castaño claro—, Morante se abrió por delantales que prácticamente le hicieron levitar por su tremendo ajuste.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





