
Madre colombiana y su hijo sobrevivieron al doble terremoto en Venezuela y así narraron su testimonio: “Nos abrazamos y eso fue todo”
Sandra Patricia Gómez y su hijo Pablo Andrés Calderón, un joven de 21 años con parálisis cerebral, sobrevivieron a los terremotos que devastaron Venezuela el 24 de junio de 2026. Los potentes movimientos telúricos los...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Sandra Patricia Gómez y su hijo Pablo Andrés Calderón, un joven de 21 años con parálisis cerebral, sobrevivieron a los terremotos que devastaron Venezuela el 24 de junio de 2026. Los potentes movimientos telúricos los sorprendieron un día después de iniciar sus vacaciones en Caracas. El doble sismo, que ha dejado más de 3.
535 fallecidos y más de 16. 000 heridos, según cifras oficiales, impactó con mayor fuerza en el estado de La Guaira, donde colapsaron edificios y decenas de personas quedaron atrapadas bajo escombros. Sandra y Pablo estaban en el décimo piso del edificio de la hermana de Sandra cuando se presentaron los temblores y, debido a que Pablo está en silla de ruedas, no pudieron evacuar: “Nos abrazamos y eso fue todo hasta que pasó”, recordó Sandra a Teleantioquia, y en videos compartidos en sus redes sociales en los que se evidenció la fuerza de los sismos.
Los detalles
El 29 de junio, una réplica intensa sacudió nuevamente la capital venezolana. Ese nuevo temblor convenció a Sandra de que no podía seguir exponiendo a su hijo a más riesgos debido a las limitaciones de movilidad, por lo que decidieron volver a Colombia. No obstante, debido al cierre del aeropuerto de Maiquetía por la emergencia debieron recorrer más de 900 kilómetros por tierra hasta la frontera con Colombia.
Una vez en Cúcuta, antes de abordar el vuelo en el aeropuerto de Palonegro con destino a Rionegro la aerolínea JetSmart, le exigió a Sandra un certificado médico que avalara la condición de Pablo para volar. “Nunca me habían pedido eso, y Pablo viaja desde que es un bebé”, comentó al medio. Aunque las autoridades sanitarias confirmaron que el joven podía viajar, una representante de la aerolínea solicitó un certificado adicional.
Ante la urgencia, Sandra pidió ayuda a un familiar en Medellín, quien gestionó desde Medellín el envío del documento requerido. Con la presentación de una fotografía del certificado, la compañía aérea autorizó el embarque. Esta demora provocó que el vuelo saliera más tarde de lo previsto.
Finalmente, madre e hijo arribaron en la madrugada del 2 de julio al Aeropuerto José María Córdova, en Rionegro.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





