
“No podemos tapar una tragedia con una injusticia”: el alegato de la defensa de Villamide por el ARA San Juan
“No conocemos las causas del estrago: ¿cómo defenderse de lo que no se conoce? ¿Cómo atribuir responsabilidad, o siquiera insinuarla, cuando nadie sabe qué pasó?”. Con esa pregunta, el abogado Juan Pablo Vigliero...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. “No conocemos las causas del estrago: ¿cómo defenderse de lo que no se conoce? ¿Cómo atribuir responsabilidad, o siquiera insinuarla, cuando nadie sabe qué pasó? Con esa pregunta, el abogado Juan Pablo Vigliero condensó este jueves el argumento central de la defensa de Claudio Javier Villamide, el excomandante de la Fuerza de Submarinos para quien la Fiscalía pidió cinco años de prisión por la tragedia del ARA San Juan.
La exposición comenzó a las 9. 15 en la sede del Tribunal Oral Federal de Santa Cruz, ubicada en la zona céntrica de Río Gallegos, y se extendió durante dos horas y 37 minutos. Fue un alegato por momentos técnico y meticuloso, pero también vehemente, acalorado y atravesado por preguntas dirigidas a los jueces.
Los detalles
En su tramo final adquirió un tono emotivo que dejó expuesto el telón de fondo de este largo proceso: una tragedia que golpeó a 44 familias, conmovió a la Armada Argentina y mantuvo en vilo al país entero. “Las familias deben ser compensadas, sin dudas. Los tripulantes fallecidos deben ser recordados y honrados, sin dudas, y las lecciones que dejó la tragedia deben ser aprendidas por la Armada”, sostuvo Vigliero.
“Pero esto no justifica que frente a la Justicia se condene a personas inocentes”. Los minutos previos al inicio estuvieron marcados por la tensión propia de una instancia decisiva. Era la última oportunidad de la defensa del ex oficial Villamide para exponer sus argumentos ante el tribunal antes de que el proceso avanzara hacia su desenlace.
Vigliero caminó varias veces por la sala mientras esperaba el ingreso de los magistrados. Se sentó, e inquieto volvió a ponerse de pie y recorrió otra vez el espacio frente al escritorio que compartía con la codefensora Magalí Crespo. Cuando finalmente ocupó su lugar, todavía a la espera de los tres jueces presentes en la sala —el cuarto magistrado participaba de manera remota—, comenzó a tamborilear los dedos sobre el escritorio.
Qué dicen los expertos
Enfrente estaban ubicadas las dos querellas y la totalidad del equipo de fiscales. El abogado ensayó por momentos ligeras muecas de risa nerviosa, mientras Villamide permanecía a su lado con el cuerpo rígido y el semblante serio. 15 ingresaron los jueces.
Todos los presentes se pusieron de pie, como ocurre al comienzo de cada audiencia. Hubo una breve reverencia, el saludo protocolar y un nuevo silencio. Vigliero tomó un sorbo de agua, ordenó sus papeles y comenzó a hablar.
Sus primeras palabras no estuvieron dirigidas a las válvulas, los reglamentos ni las pruebas técnicas que dominarían buena parte de las dos horas y 37 minutos siguientes. Eligió comenzar con una reflexión sobre quienes atraviesan los tribunales en busca de una respuesta. “Aristóteles hacía un paralelismo entre los médicos y los abogados: los médicos tratan enfermedades físicas y los abogados, las enfermedades del alma o de las personas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





