
Odiseo no ha muerto: Borges vio en él a un héroe hecho de palabras y Nolan lo sabe
Cuando Gilgamesh se encontró con Utnapishtin, el último de los inmortales, no pudo no llorar. Ante él se revelaba el fin aciago de su empresa: ya no había forma de alcanzar la inmortalidad de la carne. Esa posibilidad...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Cuando Gilgamesh se encontró con Utnapishtin, el último de los inmortales, no pudo no llorar. Ante él se revelaba el fin aciago de su empresa: ya no había forma de alcanzar la inmortalidad de la carne. Esa posibilidad había sido vedada por los dioses y su decisión sellada con toda la fuerza inapelable de un diluvio universal.
Diluvio que recogió, entre otras, la tradición judía y que los católicos conocemos por el Antiguo Testamento. Pero esa historia del rey de Uruk (del mítico y del, acaso, real sumerio), quedó sepultada bajo las arenas del tiempo y, literalmente, las del desierto. Su eco se confunde en la frágil memoria de la Historia y de las historias.
Los detalles
Más de un milenio después, aproximadamente, otro rey, otro hombre, se embarcó en un viaje que la daría una vida imperecedera, aunque su búsqueda era distinta. Un viaje digno de ser narrado por Atenea y que, cuando el último sacrificio en su honor fue consumido, los mortales lo siguieron cantando. Odiseo, rey de Ítaca, el más famoso de los héroes aqueos, sobrevivió a la muerte de sus dioses.
La predilección de otro poeta ciegoJorge Luis Borges compartió con Homero la circunstancia de ser un poeta que se había quedado ciego. Pero fuera del patetismo que podría encerrar esa coincidencia biográfica, el argentino también se tuvo que sentir hermanado con el griego en su amor por la épica, lo mítico y los viajes fantásticos. Homero aparece mencionado en 82 textos del corpus borgesiano.
Sus dos poemas más famosos, la Ilíada y la Odisea, en más de 50 y 70, respectivamente. Sin dudas la obra que reúne, en un solo poema épico, las diversas tradiciones y versiones del viaje de Odiseo fue una de las lecturas predilectas del autor de Ficciones. El propio Borges hizo personaje a Homero en su cuento “El inmortal” y lo hizo protagonista de su propio viaje, inverso al de Gilgamesh.
Qué dicen los expertos
El hombre que fue Marco Flaminio Rufo en algún momento de su imperecedera vida se confundió con Homero, su compañero, y, arquetipos al fin, el uno fue el otro porque todos somos Nadie, como Odiseo. El inmortal de Borges sabe que toda empresa humana es vana y que lo añorado por el sumerio es el verdadero castigo, y por eso busca las aguas del río mítico que le devolverán la consoladora certeza de la muerte. Borges entendió que clásico no era un libro que poseía tal o cual virtud, sino aquella que “las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y una misteriosa lealtad”.
La talla indiscutible de clásico que tiene la Odisea se reafirma, siglo a siglo. Borges, como él mismo lo entendía, solo fue un eslabón más de la cadena. Las versiones homéricasLa nueva adaptación de Christopher Nolan, confeso admirador de Borges, nos traerá nuevamente al personaje de Homero.
Borges escribió en su ensayo Las versiones homéricas que no existe un texto que se termine. El punto final, sobre todo de los clásicos, es una mera pausa transitoria. “El concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





