
Para llegar a ser un país normal es imposible que nada cambie
Muchos se preguntan por qué la recuperación económica es tan heterogénea y no entienden por qué el Gobierno “sólo se ocupa de la macro y, no, de la micro”. Esto significa en “criollo”, que la actual gestión está...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Muchos se preguntan por qué la recuperación económica es tan heterogénea y no entienden por qué el Gobierno “sólo se ocupa de la macro y, no, de la micro”. Esto significa en “criollo”, que la actual gestión está haciendo un buen trabajo para que la economía se estabilice y tendamos a ser un país normal; pero, poco o nada, para que a todos nos vaya bien. Empecemos con la primera duda.
En el segundo trimestre de 2024, gracias a la mejora en la confianza en el país que implicó el ordenamiento de las cuentas fiscales y la desaceleración de la inflación, se inició un proceso de recuperación económica que superó las expectativas más optimistas. Lamentablemente, a partir del segundo trimestre de 2025, se terminó debido a las dudas sobre la salida del cepo, las condiciones del nuevo acuerdo con el FMI y, luego, la creciente incertidumbre electoral que impulsaron una fuga de capitales. Esto desfinanció la economía y se agravó con la caída del consumo de quienes podían ahorrar y empezaron a armar un “colchoncito” de dólares para enfrentar cualquier potencial crisis.
Los detalles
Cabe sumar la baja en la inversión de las empresas que compartían las mismas preocupaciones. También, el temor hizo caer la demanda de pesos y, como a todo aquello que le pasa lo mismo, su precio cayó. Por eso, la pérdida de poder adquisitivo de nuestra medida de valor aceleró la inflación, con su consecuente impacto empobrecedor.
Por suerte, la confirmación en los comicios de que los argentinos queremos mantener el camino a la normalidad permitió recuperar la tranquilidad. Entonces, la gente empezó a dejar de ahorrar en dólares, para pasar a darse aquellos gustos que suprimió por temor. Así se inició la reversión de estas tendencias recesivas y una nueva desaceleración de los precios, por la estabilización del valor del peso.
Poco a poco volveremos a sentir la mejora del nivel de actividad y, lo haremos más aún, cuando se sume la inversión y el crédito que también se vieron golpeados por la incertidumbre electoral. La mala noticia es que, de la misma forma que la reactivación que se inició en 2024, esta nueva etapa no alcanzará a todos los sectores de la economía y es importante responder el por qué. Lamentablemente, es imposible que la estructura de producción que se adaptó a “surfear” la anormalidad sea exactamente la misma que la necesaria para navegar en la normalidadPor más de 90 años, Argentina vivió un proceso de creciente anormalidad que nos llevó a numerosas crisis institucionales y económicas.
Qué dicen los expertos
Nuestro aparato productivo se tuvo que adaptar a sobrevivir en esas circunstancias. En 2023, los argentinos votamos buscando tener un país normal y, en las legislativas de 2025, reafirmamos esa decisión. Lamentablemente, es imposible que la estructura de producción que se adaptó a “surfear” la anormalidad sea exactamente la misma que la necesaria para navegar en la normalidad.
Algunos sectores se achicarán o, incluso, desaparecerán. Otros, tendrán más posibilidades de crecimiento y, además, surgirán muchos nuevos emprendimientos que antes no eran viables. Por eso, era tan importante para los argentinos que se mejorara la legislación laboral que incentivaba la destrucción de empleos.
Era necesario facilitar el traspaso de trabajadores de los sectores perdidosos a aquellos que crecerán o nacerán. Los cambios logrados no fueron todos los necesarios; pero disminuirán los costos de esta necesaria transformación. La única forma de no pasar por este “parto” a la normalidad es volver a la anormalidad que nos llevó a la decadencia.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





