
Por qué necesitamos fracasar para recuperar la esperanza: "Sólo gracias al error llegan los inventos, los hallazgos y los cambios"
ReportajePor qué necesitamos fracasar para recuperar la esperanza: "Sólo gracias al error llegan los inventos, los hallazgos y los cambios"Mientras la cultura del rendimiento convierte el éxito en una obligación y el...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. ReportajePor qué necesitamos fracasar para recuperar la esperanza: "Sólo gracias al error llegan los inventos, los hallazgos y los cambios"Mientras la cultura del rendimiento convierte el éxito en una obligación y el error en una anomalía, los ensayistas Pino Aprile, Juan Evaristo Valls Boix y Juanpe Sánchez López reivindican el valor de la duda, la renuncia y el fracaso como la condición necesaria para imaginar otros caminos Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarAndrés SeoaneTexto Josetxu L. PiñeiroIlustración TextoIlustraciónActualizado Martes, 14 julio 2026 - 00:06Durante años nos prometieron que una vida buena consistía en avanzar siempre hacia delante, en acumular experiencias, aprovechar oportunidades, optimizar el tiempo, minimizar los errores y convertir cada tropiezo en un peldaño hacia el éxito. Nunca habíamos dispuesto de tantas herramientas para diseñar nuestra existencia, de tantas posibilidades de elegir, y, sin embargo, jamás nuestras vidas no parecían transitar por un carril tan estrecho.
Podemos trabajar desde cualquier lugar del mundo, medir el sueño, aprender idiomas desde el teléfono móvil o convertir cualquier afición en una oportunidad de negocio. La promesa de libertad nunca había sido tan grande, sí, pero tampoco la sensación de que sólo existe una manera correcta de vivir. Un dogma que consiste en aprovechar todas las oportunidades, no perder el tiempo, equivocarse nada o lo justo y, si ocurre, convertir cada fracaso en aprendizaje para avanzar siempre.
Los detalles
Hay algo paradójico en esa obsesión por el rendimiento. Cuanto más empeño ponemos en eliminar el error de nuestras vidas, más frágiles parecemos volvernos cuando inevitablemente aparece. Como si hubiéramos olvidado que equivocarse, renunciar o perder no fueran anomalías que corregir, sino experiencias inseparables de cualquier existencia humana.
Quizá por eso, en plena crisis del optimismo obligatorio empiezan a alzarse voces que cuestionan ese relato desde lugares muy distintos. Sin embargo, de un modo, u otro, todos concluyen que tal vez una sociedad que aspira a eliminar el error acabe expulsando también la esperanza, la creatividad, el deseo y cualquier posibilidad de vivir de otra manera. "Yo no pretendo reivindicar el fracaso, sino dotarlo de sentido", apunta el poeta y ensayista Juanpe Sánchez López, que en septiembre publica Gran manual del fracaso.
Desmontar el éxito, la identidad y el amor (Anagrama). "La sociedad sólo tolera el fracaso si después demostramos que aquel tropiezo era, en realidad, un éxito disfrazado. Pero así el fracaso desaparece, se convierte simplemente en otra herramienta al servicio de la misma lógica".
Su libro desmonta precisamente ese mecanismo, no discute únicamente la meritocracia sino algo más profundo, la idea tan contemporánea, tan capitalista, de que una vida sólo puede juzgarse según la distancia que la separa del éxito.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





